La Florida espera con esa cosilla en el estómago que solo aparece cuando se acerca algo grande. Ni nervios, ni miedo. Un respeto antiguo, casi sagrado, hacia lo que está por venir. Iñaki Bilbao, segundo capitán del Portugalete, lo describió sin buscar poesía, pero la frase le salió exacta: “se vive con más ganas, con ilusión… con esa sensación dentro del estómago de que llega algo especial”. Y quizá ahí esté la esencia del Portugalete, que hoy se prepara para recibir al Alavés. Un grupo de jóvenes que no conocen el vértigo, que no entienden de jerarquías. Así que creen, de verdad, que en una noche así pueden agotarse todas las opciones.
Quizá la definición más pura del Portugalete la dio Iñaki sin darse cuenta: “Somos jóvenes, muy jóvenes… pero ambiciosos”. El más veterano tiene 29 años. Los demás, ilusión sin desgaste, piernas sin miedo, convicción sin peros. Y es precisamente esa juventud la que ha convertido al Portugalete en un equipo capaz de creer donde otros dudan. La Copa, para ellos, no es un premio, es un escenario. Un lienzo abierto donde un grupo de chicos se sigue demostrando que los gigantes también se pueden mirar de frente.
Porque hay lugares donde el fútbol se convierte en un idioma emocional. Portugalete es uno de ellos. La noche donde gestaron la épica de vencer al Valladolid lo confirmó. Banderas amarillas y negras, la grada temblando, la sensación de que todo un pueblo empujaba cada balón dividido. “Yo sinceramente hasta pasados los dos o tres días no fui consciente todavía de lo que habíamos conseguido. La verdad que en el momento lo vives con tanto entusiasmo y tantos sentimientos que no eres capaz ni de asimilar lo que ha pasado«, admite Iñaki. Y quizá por eso la historia sigue viva. Porque cuando un club como este vuelve a tener una oportunidad así, la Copa deja de ser un torneo y se convierte en un relato colectivo.
El golpe emocional que encendió la llama
El triunfo por la mínima ante el Valladolid marcó un punto de inflexión en la temporada. Dejó la especie de tensión palpable de aquellos que saben que este curso no se olvida en la vida. El tiempo pone a todo en su lugar. Por eso es que Iñaki necesitó de días y que la propia gente lo ayudase a entrar en consciencia para darse cuenta de que esto representaba más que una victoria. “Cuando la gente te va reconociendo y te va felicitando durante la semana ya eres un poco más consciente de que has eliminado a todo un segunda división, a un equipo que, en la pasada temporada, sin ir más lejos, estaba en primera”.
‼️El sorpresón de la Copa se da en Bizkaia.
— Markel (@markelgg_98) October 29, 2025
👉🏻 El Portugalete (45.000 habitantes) y jugando en 3ªRFEF elimina al Valladolid (300.000 habitantes) que el año pasado jugaba en Primera.
⚫🟡 Txapela kentzeko modukoa. Zorionak jarrilleros! pic.twitter.com/cMYX984q7D
No es baladí el hecho de que la propia gente ayudase a Iñaki Bilbao a dimensionar lo que habían gestado. Porque, al fin y al cabo, y sobre todo en estas categorías, el fútbol es de la comunidad. No en vano, el recuerdo más memorable que tiene el segundo capitán del Portugalete de aquella noche histórica para el club no es la celebración del gol o una jugada en concreto, sino el momento en el que fueron a celebrarlo con su afición. El instante en el que todo el equipo abrazado cantó junto a sus aficionados, disfrutaron de la victoria y se hicieron uno para valorar la épica es la verdadera razón por la que ese momento es eterno.
Pero claro que ayuda la memorabilia, aquel objeto al que miras y te transporta instantáneamente a aquella noche mágica. El Valladolid tuvo el gesto de repartir más de 30 camisetas entre los miembros del Portugalete. “Para mí sí que habla muy bien de lo que es esta competición y sobre todo de los rivales de mayor entidad que tienen ese tipo de detalles con esos clubes más humildes que con una simple camiseta ya muestran un respeto y un detalle bonito tanto con los jugadores como con el staff y la directiva del club”, remarca Bilbao. Al mismo tiempo destaca que ese tipo de gestos hace a la competición todavía más especial.
Otra oportunidad del Portugalete para desafiar la imposible
Ese triunfo dejó más que una clasificación, dejó una convicción. Ahora, en segunda ronda de Copa del Rey, y a horas de enfrentarse a un Primera División, como es el Alavés, en el equipo existe la sensación de que a un partido son capaces de apurar todas las opciones. “Somos un equipo muy ambicioso en ese sentido. La gente joven igual peca de algo de inexperiencia, pero si algo tiene son muchas ganas de seguir mejorando, de seguir progresando en el fútbol”, explica Iñaki Bilbao.
“Si lo hicimos una vez, por qué no hacerlo una segunda”, es la mentalidad que Egoitz Bilbao, entrenador del club, está transmitiendo a sus jugadores. Son conscientes de que tienen que hacer un partido incómodo y largo para el rival. Porque el premio de poder meterse en la tercera ronda sería extraordinario. No solo por poder escribir otrá página dorada para el Portugalete. La recompensa de meterse en la tercera ronda sería enfrentarse al Athletic Club, Atlético de Madrid, al Barcelona o al Real Madrid.
🎙️ “Gauzak ondo egiten baditugu, gure aukerak izango ditugu”
— Club Portugalete (@clubportugalete) December 1, 2025
🎙️ “Es un partido en el que se tiene que vivir un ambiente festivo”
🎙️ “Si lo hicimos una vez, por qué no hacerlo una segunda”
🗣️ Egoitz Bilbao en la rueda de prensa oficial previa al #PortuAlavés.#aupaPORTU 💛🖤 pic.twitter.com/6IuQIRKiqU
Ese posible escenario idílico no les quita el foco de la oportunidad tan especial que están por vivir, ni mucho menos de la dificultad que supone batir al Alavés. De hecho, es un emparejamiento que les hace particular ilusión, al tratarse de un rival vasco. Ellos esperaban poder cruzarse con la Real Sociedad, pero es cierto que la expectativa sigue siendo altísima porque es un derbi. Incluso, Mikel Ortiz de Urbina, futbolista del club, indica que le hace ilusión jugar contra el Alavés, por el hecho de que él es socio, aunque en esta ocasión espera que la victoria caiga en manos del Portu.
“Al final sí que es verdad que se respira otro ambiente en el vestuario”, reconoce Iñaki Bilbao en las horas previas al encuentro. Aunque también destaca que las dinámicas deportivas y de entrenamientos siguen siendo las mismas. En vista de que el club no puede perder de foco que, más allá de esta aventura espléndida, su gran objetivo es poder conseguir el ascenso como primeros de grupo en Tercera RFEF. Ahora mismo se encuentran líderes en el grupo IV, pero la temporada es muy larga.
La casa del Portu se viste para la Copa
El club también ha transformado La Florida para esta cita. Por primera vez en su historia, habrá gradas en los cuatro lados del campo para llegar a un aforo superior a los 3.000 espectadores. Esa decisión coincide con el deseo de la plantilla: Iñaki explica que su “única petición era que fuera en La Florida”, porque llevar el partido a otro campo habría reducido sus opciones deportivas. Para él, jugar ahí es un plus inequívoco: “Es de agradecer y de valorar el esfuerzo que han hecho el club y el ayuntamiento. Nosotros agradecidos e intentar llenar la Florida para que sea una olla a presión”.
𝐄𝐬 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐮𝐧 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨 𝐞𝐦𝐩𝐮𝐣𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐮𝐧 𝐬𝐮𝐞ñ𝐨.
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Gaur da, horibeltzak. Hoy jugamos tod@s.#PortuAlavés
19:00 • La Florida
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Desde el Portugalete tienen muy claro la oportunidad que está en sus manos. Por eso el presidente, Eduardo Rivacoba, enfatiza en que hay que crear un sentimiento Portugalete: “Es importante dejar un buen poso futbolístico en el pueblo. Que la gente salga de La Florida satisfecha”. En ese sentido Iñaki resalta que se trata de hacer honor a los valores familiares del club y a la gente a la que representan: “Generar ese orgullo por nuestro club, porque la gente de Portugalete se sienta satisfecha de lo que ha sido su club de fútbol y de lo que sigue siendo su club de fútbol.
Así que esta noche, cuando La Florida ruja y el balón empiece a moverse, el Portugalete no saldrá solo. Lo empujarán una memoria reciente, un pueblo entero y un sueño que no entiende de categorías. Iñaki lo resume con esa mezcla de humildad y convicción que sostiene al vestuario: “Que nos recuerden como un grupo ambicioso de jóvenes que no deja de soñar, ni de creer en sí mismos, y de que nada es imposible en este mundo”. Quizá ahí esté la verdadera razón por la que la Copa sigue teniendo magia. Porque hay equipos que no necesitan prometer la hazaña para hacer creer que, por un instante, todo puede volver a suceder.






