El final de temporada se acerca y, cuando parecía que todo estaba decidido, el Wolverhampton Wanderers ha encendido una pequeña llama de esperanza en la recta final de la Premier League. El conjunto de los Wolves ha logrado enlazar dos victorias consecutivas, un hecho poco habitual en una campaña marcada por las dificultades.
Hasta ahora, el equipo apenas ha sumado tres triunfos en toda la temporada, una cifra que explica por qué ocupa el último puesto de la clasificación con 16 puntos. La situación sigue siendo extremadamente complicada, la permanencia se encuentra a 13 puntos de distancia cuando solo quedan ocho jornadas por disputarse, es decir, 24 puntos en juego. Las matemáticas, por tanto, todavía permiten soñar.
Un calendario que invita a creer
Uno de los factores que alimentan el optimismo en Wolverhampton es el calendario de las últimas ocho jornadas. Sobre el papel, los Wolves afrontan una serie de partidos relativamente accesibles.
De esos ocho encuentros, solo dos serán contra equipos de la parte alta de la tabla, el Brentford y el Fulham. El resto de rivales se encuentran entre la 11ª y la 20ª posición, lo que podría abrir la puerta a sumar puntos de manera más constante.
En un campeonato tan competitivo como la Premier, sin embargo, ningún partido es sencillo. Los equipos de mitad de tabla suelen jugar con mayor tranquilidad en el tramo final del curso, algo que puede traducirse en encuentros imprevisibles.
Pure joy. pic.twitter.com/4eC8EVqhUg
— Wolves (@Wolves) March 4, 2026
Un final casi perfecto
Para que el milagro se produzca, el Wolverhampton necesitaría firmar un tramo final casi perfecto. Si el objetivo es recortar los 13 puntos de desventaja, los Wolves deberían ganar la mayoría de los partidos restantes y esperar además varios tropiezos de los equipos que marcan la zona de permanencia. En otras palabras, el margen de error es prácticamente inexistente.
La historia reciente de la Premier League ha demostrado que las grandes remontadas son raras, pero no imposibles. Con 24 puntos aún por disputarse, el Wolverhampton mantiene una mínima esperanza matemática.
La pregunta ahora es si estos dos triunfos consecutivos representan el inicio de una reacción real o si llegarán demasiado tarde para evitar el descenso. Las próximas semanas dictarán sentencia, pero en Molineux, al menos por ahora, todavía queda espacio para creer.






