Quique Cárcel puso voz al cierre del mercado invernal del Girona con una comparecencia larga y muy clara, en la que explicó el porqué de cada decisión tomada por el club durante el mes de enero. El director deportivo reconoció que el mercado no arrancó de la mejor manera, aunque la mejora de los resultados permitió cambiar el estado de ánimo. “Ha sido un mercado que empezó con unas sensaciones que no fueron buenas, pero los resultados ayudaron a tener tranquilidad”, aseguró.
Cárcel explicó que desde el inicio había situaciones internas que era necesario resolver. “Teníamos claro que teníamos que solucionar situaciones de jugadores que no estaban siendo importantes”, señaló, deteniéndose especialmente en Jhon Solís y Yáser Asprilla. Sobre el primero, reconoció que “no estaba teniendo regularidad”, mientras que del colombiano admitió que su falta de minutos era una preocupación para el club. En la portería, también fue directo al hablar de una salida importante: “Respecto a Livakovic, sabíamos que quería salir”.
A partir de ahí, el objetivo fue reforzar la plantilla con futbolistas que aportaran alternativas reales al técnico. “Queríamos traer jugadores que fueran importantes, que aportaran alternativas al míster”, afirmó. En ese contexto se entiende la llegada de Claudio Echeverri, una operación que el Girona ya había intentado cerrar en verano, y la incorporación de Fran Beltrán, a la que definió como “una inversión relevante” para el centro del campo. En la portería, Cárcel explicó que la oportunidad fue clara: “Lógicamente también teníamos que firmar a un portero y surgió la posibilidad de Ter Stegen y así lo hicimos”.
El director deportivo insistió en que el club no contemplaba una revolución mayor. “Sin Copa ni competiciones entre semana no creo en plantillas largas porque quiero que todos sean importantes”, explicó, recordando además las limitaciones económicas. “No teníamos mucho margen salarial”, confesó. Sobre la fragilidad defensiva, reconoció los malos números, aunque defendió la evolución del equipo. “Si miramos las estadísticas somos de los equipos más goleados, pero el equipo mejoró mucho durante el último mes y medio”.
Uno de los momentos más delicados del mercado fue la lesión de Ter Stegen. “Lo que ha pasado con Ter Stegen es duro. Fichas a un portero y ves que se lesiona, fue una desgracia”, lamentó. Aun así, transmitió calma con las soluciones actuales: “Estamos bien cubiertos con Gazzaniga y Vlad”, aunque dejó abierta la puerta a estudiar opciones. También tuvo palabras de reconocimiento para Gazzaniga, del que dijo que “ha hecho tres años y medio claves” y que “es el portero importante porque nos ha dado mucho”.
En el tramo final, Cárcel fue contundente al hablar de Míchel. Recordó que el equipo estuvo “14 o 15 jornadas últimos en LaLiga” y subrayó que solo se salió de esa situación “con la unión de todos”. “Míchel sabe perfectamente que el Girona lo quiere aquí”, afirmó, dejando claro que el objetivo deportivo marcó todas las decisiones del mercado.






