El Espanyol cayó por 1–2 ante un Getafe que supo golpear en los momentos decisivos y resistir después un asedio feroz. El conjunto perico, superior durante buena parte del encuentro y con un gol anulado por milímetros, terminó frustrado ante la eficacia azulona en el añadido y un final cargado de tensión, polémica y ocasiones que mantuvieron el suspense hasta el minuto 98.
Un Espanyol desatado que rozó el gol varias veces
Arrancó en Cornellá un partido con un Espanyol encendido, agresivo, vertical y decidido a imponer su ley desde el primer minuto. El conjunto perico salió con una marcha más, generando ocasiones en cascada y sometiendo a un Getafe que se vio obligado a replegarse muy pronto. La intensidad local fue tan alta que el gol parecía cuestión de tiempo, y de hecho llegó pasada la media hora. Sin embargo, la celebración duró apenas unos segundos: el tanto fue anulado por un fuera de juego casi milimétrico, un detalle que enfrió el estadio y dio aire a un Getafe que estaba sufriendo muchísimo. El Espanyol siguió insistiendo, pero el partido estaba a punto de girar de manera dramática.
El añadido cambia el guion: dos golpes azulones que silencian el estadio
El primer tiempo se alargó hasta los nueve minutos de añadido, y ahí el Getafe encontró oro. En una acción muy bien construida, Luis Milla filtró un pase preciso que permitió a Domingos Duarte abrir el marcador. El golpe fue duro, pero lo peor para el Espanyol aún estaba por llegar.
Poco después, un córner botado también por Milla cayó en el punto de penalti, se prolongó hacia el segundo palo y allí apareció Arambarri, completamente solo, para empujar el segundo. En apenas unos instantes, el Getafe había pasado de sufrir a marcharse al descanso con una ventaja enorme y un botín inesperado.
⚽ 45+3’ | 0-1 | ⚽ GOOOL
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Reacción perica y un Getafe obligado a defender con el alma
La segunda mitad comenzó como la primera: con un Espanyol lanzado, decidido a recortar distancias cuanto antes. El empuje local tuvo premio con el gol que metió de nuevo al equipo en el partido y que encendió a la grada. A partir de ahí, el encuentro se convirtió en un asedio constante sobre el área azulona.
El Getafe resistió como pudo, defendiendo en bloque bajo, despejando balones a la desesperada y tratando de encontrar alguna transición que le permitiera respirar. Aun así, los azulones lograron generar alguna llegada peligrosa, aunque la mayor parte del tiempo estuvieron sometidos por un Espanyol que no dejó de insistir.
Tangana en la banda y expulsión de Bordalás
La tensión no solo se vivía en el césped. En la zona técnica se produjo una tangana entre banquillos y entrenadores, con reproches, empujones y un ambiente cada vez más caldeado. El episodio terminó con la expulsión de José Bordalás, que se marchó hacia vestuarios lanzando miradas hacia el banquillo perico. El clima se volvió aún más eléctrico y el partido entró en una fase emocionalmente desbordada.
La expulsión de José Bordalás 🟥#LALIGAenDAZN ⚽ pic.twitter.com/CNVl1Fz0yl
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Un final de infarto con ocasiones para ambos y un Getafe al límite
El colegiado añadió seis minutos que se hicieron eternos para el Getafe. El Espanyol volcó el campo, empujó con todo y generó ocasiones que rozaron el empate. Los azulones, mientras tanto, buscaban matar el partido en alguna contra aislada.
En los últimos instantes, el Getafe tuvo una oportunidad clarísima para sentenciar. Kiko Femenía condujo una acción que pudo acabar en el tercero, pero decidió finalizar él mismo pese a tener a Luis Vázquez completamente solo para empujarla. El disparo se marchó desviado y dejó al Getafe temblando hasta el pitido final.
El encuentro se cerró en el minuto 98, con los jugadores azulones celebrando un triunfo de enorme mérito y el Espanyol lamentando una derrota que, por juego y ocasiones, deja un sabor profundamente amargo.
Un triunfo que vale oro
El 1–2 final refleja la eficacia y la resistencia del Getafe, capaz de golpear en los momentos clave y de sufrir hasta el límite para conservar su ventaja. El Espanyol, por su parte, firmó un partido de enorme intensidad y acumuló méritos para más, pero se marchó sin premio en una tarde marcada por la frustración, la tensión y los detalles que deciden encuentros.
Un duelo intenso, eléctrico y lleno de emociones que deja a ambos equipos con sensaciones muy distintas: el Getafe celebra un triunfo de acero, mientras que el Espanyol se queda con la sensación de haber hecho todo para no perder.






