Real Madrid – Rayo Vallecano: Y después de Lisboa… bajo sospecha en el Bernabéu

El Santiago Bernabéu vuelve a ser escenario de una tarde cargada de tensión y exigencia para el Real Madrid, que mañanadomingo recibe al Rayo Vallecano en la jornada 22 de LaLiga. Un partido que, más allá de los tres puntos, se presenta como una auténtica prueba de fuego para un equipo cuestionado por su rendimiento y por la sensación de deriva que arrastra desde hace meses.

El conjunto blanco, dirigido por Álvaro Arbeloa, afronta el duelo con la obligación de ganar para seguir enganchado a la lucha por el liderato liguero, pero también para calmar a una afición cada vez más impaciente y crítica con el rumbo del equipo.

La semana ha sido especialmente dura en Chamartín. El Real Madrid cayó por 4-2 ante el Benfica de José Mourinho en el Estádio da Luz, en el último encuentro de la fase de liga de la Champions League. Un partido con muy malas sensaciones, en el que el equipo fue superado en intensidad, juego y carácter, y que tuvo consecuencias directas. El Real Madrid no logró meterse en el Top 8 que daba acceso directo a los octavos de final.

El sorteo celebrado ayer confirmó un escenario aún más incómodo, la revancha inmediata ante el Benfica, con una eliminatoria a ida y vuelta en dieciseisavos. Primero, de nuevo, en Lisboa, donde el equipo deberá demostrar que lo ocurrido esta semana fue un accidente, y, después, con la vuelta en el Bernabéu, donde se espera un ambiente de máxima presión para sellar el pase.

Todos estos antecedentes apuntan a que el Bernabéu volverá a mostrar su descontento este domingo, como ya ocurrió hace unas semanas. La afición no olvida que la temporada pasada, con Ancelotti, el equipo terminó sin levantar ningún título, y la sensación general es que esta campaña va camino de repetirse.

Tampoco ha convencido la decisión tomada en enero de sustituir a Xabi Alonso, señalando la actitud de los jugadores como detonante. Para gran parte del madridismo, el problema no ha sido ni Xabi antes ni Arbeloa ahora, el equipo no compite, no transmite solidez y está lejos del nivel que se le exige. Las palabras de Kylian Mbappé tras la derrota en Lisboa resumen el sentir general. En zona mixta, el francés fue contundente: “Nos pintan la cara”. Una frase que ha calado hondo y que el madridismo no perdona.

Enfrente estará un Rayo Vallecano que tampoco llega en su mejor momento. El conjunto franjirrojo encadena dos derrotas consecutivas, la pasada jornada cayó en Vallecas ante Osasuna y, una semana antes, perdió en Balaídos frente al Celta. Resultados que han frenado su dinámica y que le obligan a buscar un golpe de efecto. Aun así, el Rayo es un rival incómodo, valiente y sin complejos, que suele crecerse en escenarios grandes y que tratará de aprovechar las dudas, los nervios y el ambiente hostil que puede vivirse en el Bernabéu.

Para el Real Madrid, el partido ante el Rayo no es solo una jornada más de Liga. Es una oportunidad para reconectar con su gente, recuperar sensaciones y demostrar que aún está a tiempo de competir de verdad por los objetivos. Una derrota o un mal partido podría agravar aún más la fractura con la grada. Con el liderato en juego, el orgullo herido y el futuro inmediato marcado por la Champions, el Bernabéu dictará sentencia este domingo. El margen de error, una vez más, es mínimo.

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