Real Madrid y Real Sociedad, los dos únicos invictos

Solo el Real Madrid y la Real Sociedad pueden decir que no han perdido ni un solo partido de Liga en lo que va de 2026. El dato es tan contundente como engañoso, porque detrás del mismo resultado se esconden dinámicas radicalmente opuestas. El Santiago Bernabéu será el escenario donde ambas trayectorias, tan diferentes en forma y fondo, se crucen en un duelo de máxima exigencia
Jugadores del Real Madrid y de la Real Sociedad celebrando goles / Via: X @realmadrid @RealSociedad

El Real Madrid llega a la cita segundo en la tabla, a un solo punto del liderato, tras encadenar siete victorias consecutivas en Liga. En las últimas cuatro jornadas ha repetido un patrón casi mecánico con dos goles a favor en cada partido, una regularidad ofensiva que contrasta con el contexto turbulento que rodea al equipo.

La eliminación copera ante el Albacete, la derrota en Champions frente al Benfica, con el añadido simbólico del gol encajado por el portero rival, y la salida de el Top-8 europeo han marcado un inicio de año más movido que brillante. Las dos últimas victorias, ambas trabajadas y con un Bernabéu exigente, han servido sobre todo para recomponer el ánimo antes de una semana clave, con la Real Sociedad primero y el Benfica después.

Bajo la dirección de Álvaro Arbeloa, el Madrid ha sostenido su racha pese a un escenario complejo. Las bajas importantes, una defensa plagada de juventud, ningún titular superó los 22 años ante el Valencia, y la necesidad constante de reajustar piezas. Aun así, el equipo ha ganado sus últimos cuatro partidos ligueros en casa y se aferra al Bernabéu como bastión para seguir presionando al FC Barcelona.

En medio de este ecosistema aparece un dato revelador. Kylian Mbappé, máximo goleador liguero del equipo con 23 tantos en 22 partidos, concentra buena parte del peso ofensivo blanco. Tanto, que su presencia modifica por completo el contexto de quienes le rodean.

El caso de Gonzalo García es paradigmático. Sin Mbappé, el canterano suma 10 goles en 797 minutos, actuando como referencia absoluta. Con Mbappé, en 574 minutos compartidos, no ha marcado. El contraste es evidente y abre un debate táctico que queda ahí, apuntado, mientras el Madrid busca encajar todas sus piezas sin perder eficacia.

Si el Madrid sobrevive entre el ruido, la Real Sociedad ha encontrado calma y coherencia desde la llegada de Pellegrino Matarazzo. El técnico estadounidense debutó con el cambio de año y, desde entonces, su equipo no ha perdido: siete victorias y dos empates en 2026, incluyendo un triunfo liguero ante el Barcelona y empates de prestigio frente al Atlético y el Athletic.

La Real es ahora octava, a solo tres puntos de la zona europea, cuando hace apenas mes y medio coqueteaba con el descenso. El giro ha sido tanto emocional como estructural. Un bloque compacto, solidario, con el mayor volumen de esfuerzos a alta intensidad de la Liga y el equipo que más minutos ha ido ganando en 2026.

Matarazzo rehúye el personalismo “no es efecto Matarazzo, es efecto Real Sociedad”, pero los hechos son claros. Jugadores que parecían secundarios han ganado peso, el equipo concede menos y Mikel Oyarzabal lidera con el ejemplo con cuatro goles en Liga en lo que va de año, nueve en total esta temporada.

La Real llega al Bernabéu con nueve partidos sin perder y la moral reforzada tras el 0-1 en San Mamés en la ida de semifinales de Copa. Pero el escenario impone. El propio Matarazzo lo resumió con crudeza: “El Bernabéu te puede hacer sentir pequeño”. Por eso insiste en la preparación mental, en no relajarse y en saber interpretar cuándo presionar y cuándo replegarse.

Los precedentes no ayudan. El Madrid ha ganado cinco duelos ligueros consecutivos ante la Real y solo ha perdido uno de los últimos 18 en casa frente a los donostiarras. Pero esta Real es distinta. Más valiente, más intensa y más convencida.

Más allá de las rachas, hay números llamativos que ayudan a leer el partido. En el Bernabéu, el equipo que marca primero ha ganado nueve de los últimos partidos ligueros del Madrid, una señal de lo determinante que resulta el arranque para los blancos. Además, seis de los últimos siete encuentros de Liga del Real Madrid han registrado al menos 11 saques de esquina, un indicador de su insistencia ofensiva incluso en partidos cerrados.

En el otro lado, la Real llega con una paradoja. Ha encajado gol en cada uno de sus últimos 17 partidos de Liga, la racha más larga en activo del campeonato, pero ocho de sus últimos nueve partidos ligueros como visitante terminaron con ambos equipos marcando, prueba de que, aun concediendo, compite y responde. Un último detalle no menor, los defensas del Real Madrid han firmado siete goles en Liga, la cifra más alta del torneo, mientras que los tres tantos ligueros de Orri Óskarsson con la Real llegaron después del minuto 65, un recordatorio de que este duelo también puede decidirse cuando el reloj aprieta.

El partido también se juega en el plano mental, y ahí las ruedas de prensa dejaron mensajes claros. Arbeloa apeló a la exigencia interna y al compromiso colectivo: Sabemos el ritmo que lleva la Real y lo bien que lo está haciendo con su nuevo entrenador. Nos tocará dar nuestro mejor nivel si queremos los tres puntos”. El técnico blanco insistió en la competitividad diaria y en la importancia de que todos se sientan parte: “Tengo 25 jugadores disponibles; el once es el mejor para ese partido y luego hay 14 más preparados para ayudar”, subrayando una idea de plantilla activa en un momento de bajas y rotaciones.

En la otra orilla, Matarazzo puso el acento en la fortaleza mental que exige el Bernabéu: “Es un partido mentalmente muy intenso. Puedes pensar que lo tienes controlado y, si te relajas, te castigan”. El técnico de la Real pidió concentración durante los 90 minutos, capacidad para interpretar fases, presionar o replegar, y valentía: “Venimos de jugar un fútbol bravo, valiente, con cojones”. Dos discursos distintos que reflejan el contexto: el Madrid, obligado a ganar y la Real, convencida de competir sin complejos.

El partido enfrenta dos invictos de 2026, pero también dos estados de ánimo. El Madrid juega con la presión de alcanzar el liderato y la sombra de la Champions en el horizonte inmediato. La Real, con la ambición de confirmar que su ascenso no es coyuntural, sino estructural.

En el Bernabéu, donde las estadísticas pesan y las inercias se ponen a prueba, se medirán la exigencia constante del Real Madrid y la serenidad metódica de la Real Sociedad de Matarazzo. Dos caminos distintos. El mismo objetivo de seguir ganando.

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