La victoria de la Real ante el Celta devuelve la fe

Ahora toca el derbi: este domingo en San Mamés, la Real busca confirmar su mejora en uno de los partidos que más marcan la temporada

El conjunto txuri-urdin necesitaba una victoria, pero sobre todo necesitaba sentirse reconocible. El triunfo ante el Celta en Anoeta llegó en el momento justo para reconectar al equipo con su identidad competitiva y reforzar la idea de que el curso todavía tiene mucho por decir.

La Real Sociedad aterriza este domingo en San Mamés (21:00, hora peninsular española) para uno de los partidos que más cuentan en el calendario vasco: el derbi contra el Athletic Club. Tras el impulso anímico y competitivo que supuso la victoria ante el Celta en Anoeta, el equipo txuri-urdin quiere ratificar ese punto de inflexión frente a uno de sus grandes rivales históricos.

En los días en los que el equipo busca certezas, Mikel Oyarzabal vuelve a aparecer como faro. El capitán fue decisivo en las áreas, pero también en todo lo que no se mide en estadísticas: actitud, lectura del juego y responsabilidad. Sus goles marcaron diferencias y su presencia ordenó a una Real que supo mantenerse firme cuando el encuentro entró en terrenos incómodos.

La Real gana cuando Oyarzabal está cerca del área, pero también cuando lidera emocionalmente al grupo.

Uno de los aspectos más positivos del partido fue la capacidad de adaptación del equipo. La Real no perdió la compostura ni siquiera cuando se quedó con un jugador menos. Ajustó líneas, cerró espacios y entendió que el partido se ganaba desde el orden y la paciencia.

Ese saber sufrir, tan necesario en la zona media-alta de la tabla, es una de las señales que invitan al optimismo. El equipo empieza a mostrar una versión más fiable, más consciente de cuándo acelerar y cuándo protegerse.

La afición realista está volcada: de los más de 3.500 socios que solicitaron entradas para la grada visitante, solo 410 lograron hacerse con ellas. Eso deja a miles de seguidores sin poder acompañar al equipo, un reflejo de la fiebre que genera este derbi y del interés por ver a una Real que vuelve a enganchar con su fútbol y su actitud.

Por su parte, San Mamés se prepara para convertirse en un auténtico hervidero, con la hinchada local volcándose en su equipo y creando un escenario donde cada balón se juega con más tensión que nunca.

El Athletic llega al duelo con la necesidad de cambiar sensaciones después de semanas irregulares. Su dinámica reciente les obliga a afrontar cada partido como decisivo, lo que asegura que el choque será intenso y que la Real tendrá que estar concentrada y ordenada para no sucumbir ante la presión local.

Este derbi no solo importa por los tres puntos. Es un termómetro de sensaciones, un choque donde se mide carácter, gestión de la presión y capacidad para competir en momentos decisivos. Para la Real, ganar en Bilbao supondría consolidar la confianza, mostrar que la victoria ante el Celta no fue un espejismo y acercarse un poco más a los puestos europeos.

El partido se jugará el domingo a las 21:00, y promete ser un auténtico espectáculo de intensidad, estrategia y emoción, como solo los derbis vascos saben ofrecer.



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