La temporada vuelve a poner a prueba a Cristhian Stuani. El capitán del Girona FC se sometió recientemente a pruebas médicas para conocer el alcance de unas molestias en el aductor, una situación que mantiene en vilo al club a la espera de un parte oficial. Por ahora no hay diagnóstico confirmado, pero la preocupación existe en Montilivi.
El delantero uruguayo, que a sus 39 años continúa siendo una figura muy respetada dentro del vestuario, atraviesa una campaña más irregular de lo habitual. Las lesiones y pequeñas recaídas han marcado su ritmo competitivo, impidiéndole encontrar continuidad en una temporada donde su participación está siendo más limitada.
Aun así, su peso dentro del equipo sigue intacto. Stuani continúa siendo uno de esos jugadores capaces de cambiar partidos desde el banquillo. Su experiencia, su instinto goleador y su capacidad para aparecer en momentos decisivos lo mantienen como un recurso valioso para el técnico Michel Sanchez.
Las cifras reflejan esa participación intermitente. En lo que va de curso ha disputado 14 encuentros de LaLiga, acumulando 290 minutos sobre el césped. En ese tiempo ha firmado cuatro goles y una asistencia, números que mantienen su habitual eficacia, aunque con un volumen de minutos mucho menor que en campañas anteriores. De hecho, en sus cuatro últimas apariciones no ha superado los 25 minutos por partido.
El calendario tampoco ha ayudado. Los problemas físicos aparecieron en distintos momentos del curso, especialmente en agosto, septiembre, diciembre y enero, dificultando que el delantero pudiera enlazar semanas de continuidad. En el resto de jornadas ha entrado en convocatorias, pero sin terminar de recuperar el ritmo que solo se adquiere con minutos sobre el terreno de juego.
El contraste con el pasado reciente es inevitable. Hace apenas una temporada, con el equipo atravesando momentos complicados, Stuani volvió a ejercer de salvavidas. Y durante años fue el referente ofensivo al que el Girona acudía cuando el contexto apretaba. Hoy su papel ha evolucionado, pero su jerarquía permanece intacta.
Cada vez que el capitán se levanta a calentar, el ambiente en Montilivi cambia. La afición sabe que su presencia siempre puede alterar el guion de un partido.
Ahora, en el club esperan que las pruebas descarten una lesión de mayor gravedad. Porque más allá de los minutos que pueda disputar, Stuani representa liderazgo, carácter y gol. Y si algo ha demostrado el uruguayo a lo largo de su carrera es que nunca conviene darlo por descartado.






