Atenas mide el sueño del Betis

El Real Betis de Manuel Pellegrini cambia el chip liguero para centrarse en su gran sueño: la Europa League. Mañana jueves, el equipo verdiblanco visita al Panathinaikos en el partido de ida de los octavos de final.

Tras el empate en el derbi sevillano y la derrota ante el Getafe, el grupo viaja con ganas de resarcirse y traerse un resultado positivo para la vuelta. No será una noche sencilla, ya que el ambiente en Grecia promete ser una auténtica caldera.

Jugar en Grecia nunca es un trámite amistoso para ningún equipo español. El Panathinaikos ha recuperado su mejor versión competitiva y se hace especialmente fuerte ante su ruidosa hinchada. El bloque griego destaca por su disciplina táctica y una presión asfixiante durante los primeros minutos de juego. Pellegrini sabe que mantener la cabeza fría será tan importante como el acierto ante la portería rival.

El conjunto bético llega con la ventaja física de haber descansado durante la ronda de «play-off». Sin embargo, el ritmo europeo exige una concentración absoluta desde el pitido inicial. La clave del partido estará en el control del centro del campo y en evitar pérdidas tontas. El Betis necesita imponer su calidad técnica para silenciar el estadio y llevar el partido a su terreno.

La expedición bética viaja con las ideas muy claras y un once que empieza a recitarse de memoria. La gran ausencia sigue siendo la de Isco Alarcón, quien continúa quemando etapas en su recuperación en Sevilla. Sin el malagueño, la responsabilidad de filtrar balones recae sobre un Pablo Fornals que está en un estado de forma soberbio. El castellonense será el faro que ilumine el ataque verdiblanco en la noche de Atenas.

En la punta de ataque, Cucho Hernández se perfila como la gran amenaza para la defensa griega. Su experiencia en competiciones internacionales es un grado que el «Ingeniero» quiere aprovechar mañana. Por las bandas, la electricidad de Ez Abde y la potencia de Chimy Ávila buscarán generar superioridades constantes. En la retaguardia, la pareja formada por Diego Llorente y Natan deberá mostrarse imperial para frenar las embestidas locales.

El objetivo mínimo del Betis es marcar fuera de casa y dejar la eliminatoria abierta. Un empate con goles se consideraría un resultado muy positivo viendo la dificultad del escenario. El equipo ha demostrado madurez suficiente para gestionar este tipo de contextos de máxima presión ambiental.

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