Thomas Lemar empieza a justificar en el césped la apuesta del Girona por su llegada. Tras un periodo inicial marcado por la adaptación y la falta de continuidad, el centrocampista francés atraviesa ahora su mejor momento desde que aterrizó en Montilivi. El gol marcado en el Sánchez-Pizjuán, el primero con la camiseta ‘blanc-i-vermella’, fue mucho más que una anécdota estadística: simbolizó un punto de inflexión tanto para el jugador como para el equipo.
Lesión de Azzedine Ounahi
La lesión de Azzedine Ounahi alteró los planes de Míchel, pero también abrió una oportunidad que Lemar ha sabido aprovechar. Con el internacional marroquí fuera de combate, el campeón del mundo con Francia ha ganado minutos, peso en el juego y, sobre todo, confianza. Un factor clave para un futbolista que necesita continuidad para desplegar su mejor versión. Lejos de esconderse, Lemar ha asumido responsabilidades y ha respondido con una progresión constante.
Un Lemar al alza
Su crecimiento se ha notado en varios registros. El francés ha mejorado en la presión sin balón, ha afinado su lectura defensiva y ha ganado claridad en los metros finales. Cada vez se le ve más cómodo interpretando los tiempos del partido, ocupando espacios entre líneas y aportando ese punto de calidad que el Girona necesitaba para desatascar encuentros cerrados. Su tanto ante el Sevilla, llegando desde segunda línea y definiendo con precisión, es la imagen más clara de una adaptación que ya empieza a dar resultados.
Míchel sobre el jugador Francés
Míchel celebra esta evolución. El técnico considera a Lemar una pieza importante para afrontar el tramo más exigente del curso, especialmente en un contexto de plantilla corta y con bajas sensibles. Sabe que, en su mejor versión, el francés puede marcar diferencias en escenarios de máxima exigencia, donde el talento individual y la toma de decisiones cobran un valor especial.
El Girona mira al futuro inmediato con ambición y es consciente de que necesita exprimir al máximo el talento del futbolista cedido por el Atlético de Madrid. Antes de que Lemar regrese al Metropolitano, Montilivi espera disfrutar de la versión más completa del jugador: la que combina calidad, compromiso y desequilibrio. Todo apunta a que, por fin, ese Lemar empieza a aparecer.






