La derrota ante el Sevilla deja una sensación amarga en el Coliseum pese a haberse dejado el alma, y obliga al equipo de Bordalás a ajustar piezas de inmediato. El vestuario sabe que no hay tiempo para lamentarse.
Un partido que deja cicatriz
El Getafe comienza este lunes con una sensación incómoda: la de haber dejado escapar un partido que estaba al alcance. La derrota ante el Sevilla no solo supuso un frenazo en la clasificación, sino que dejó la impresión de que el equipo pudo, y quizá debió, sacar más. No fue un encuentro desastroso, ni mucho menos. El equipo compitió, presionó, mordió y mantuvo su identidad, pero también quedó claro que los detalles están pesando demasiado. Un desajuste defensivo, una transición mal gestionada o un último pase que no llega pueden convertir un partido igualado en un castigo excesivo. Y eso es exactamente lo que ocurrió. El Getafe no fue inferior, pero sí fue menos eficaz. Y en esta Liga, esa diferencia mínima suele ser decisiva.
💪 Lo dimos todo hasta el final.
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🔥 Vosotros y nosotros… ¡Este es el camino, afición! pic.twitter.com/Nhog4ZkoEA
Los errores que marcan la diferencia
El cuerpo técnico lo tiene claro: no se trata de una cuestión de actitud, sino de ajustes finos que están costando puntos. Los desajustes defensivos en momentos puntuales, la falta de precisión en el último pase, la dificultad para generar ocasiones limpias incluso con dominio territorial y la escasa conexión entre el centro del campo y los delanteros están condicionando el rendimiento. No son fallos estructurales, pero sí son fallos que, acumulados, impiden que el equipo dé ese salto competitivo que parece tener al alcance.
Bordalás, ante un reto que conoce de memoria
Si hay un entrenador acostumbrado a gestionar semanas como esta, es José Bordalás. El técnico sabe que su equipo vive de la intensidad, pero también de la solidez emocional, y esta semana necesitará reforzar ese aspecto más que nunca. El mensaje interno es claro: “Esto no nos desvía del camino.” El Getafe ha construido su identidad sobre la capacidad de levantarse rápido, competir cada balón y convertir cada partido en una batalla incómoda para el rival. La derrota ante el Sevilla no cambia eso, pero sí obliga a ajustar piezas y a recuperar sensaciones.
Una semana para reconstruir sensaciones
El lunes no es un día cualquiera en el Coliseum. Es el inicio de una semana que debe servir para reordenar ideas, recuperar energía y ajustar automatismos. La derrota ante el Sevilla no hunde al equipo, pero sí lo obliga a mirarse al espejo. El calendario aprieta, la Liga no espera y el Getafe, si quiere seguir mirando hacia arriba, debe convertir este tropiezo en un punto de inflexión.
🙌 𝑮𝒓𝒂𝒄𝒊𝒂𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝒗𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐 𝒂𝒑𝒐𝒚𝒐 𝒊𝒏𝒇𝒊𝒏𝒊𝒕𝒐.
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💙 Lo sacaremos por vosotros, Azulones. pic.twitter.com/6j3P0RJtqD
El mensaje para la afición: esto no ha terminado
El Coliseum lo sabe: este equipo nunca se rinde. Puede fallar, puede sufrir, puede frustrarse, pero nunca baja los brazos. La derrota ante el Sevilla duele, sí, pero también puede ser el empujón que el equipo necesita para volver a su versión más reconocible, la que convierte cada partido en una guerra y cada punto en un tesoro. El lunes empieza otra vez, y el Getafe, como tantas veces, volverá a levantarse.






