El estreno de Álvaro Arbeloa al frente del Real Madrid dejó una huella inmediata… y no precisamente positiva. El conjunto blanco cayó eliminado en los octavos de final de la Copa del Rey tras perder 3-2 ante el Albacete, en un partido que supuso el adiós prematuro a uno de los títulos marcados en rojo al inicio de la temporada. Más allá del resultado, la derrota coloca al nuevo técnico en un lugar poco deseado de la historia madridista.
Con este tropiezo, Arbeloa se convierte en el tercer entrenador del Real Madrid que debuta perdiendo un título, un registro tan llamativo como incómodo. Antes que él, solo Guus Hiddink y Julen Lopetegui habían iniciado su etapa en el banquillo blanco con una decepción similar. El neerlandés cayó en la Supercopa de Europa de 1998 tras perder 0-1 ante el Chelsea, mientras que Lopetegui encajó un duro 2-4 frente al Atlético de Madrid en la Supercopa de Europa de 2018. Ahora, el nombre de Arbeloa se suma a esa breve pero significativa lista tras el 2-3 ante el Albacete en Copa.
Entrenadores que debutaron en el Madrid perdiendo un título:
— Pedro Martin (@pedritonumeros) January 14, 2026
Hiddink (0-1 Chelsea en 1998 en Supercopa de Europa)
Lopetegui (2-4 Atlético en 2018 en Supercopa de Europa)
Arbeloa (2-3 Albacete en 2026 en 1/8 de Copa)
El contexto tampoco ayudó a suavizar el golpe. El Real Madrid se presentó en el Carlos Belmonte con una alineación repleta de suplentes y canteranos, una apuesta arriesgada que no encontró recompensa. El equipo mostró falta de ritmo, escasa contundencia defensiva y poca claridad en los metros finales, síntomas de un grupo aún en construcción y lejos de la solidez exigida en este tipo de eliminatorias.
Dos títulos perdidos en cinco días
La eliminación supone, además, la segunda oportunidad de título perdida en apenas una semana, lo que incrementa la sensación de alarma en torno al nuevo proyecto. La Copa del Rey aparecía como un torneo propicio para ganar confianza y afianzar ideas, pero terminó convirtiéndose en un escenario de dudas y reproches.
Pese al revés, el club insiste en la necesidad de paciencia. Arbeloa apenas ha comenzado su andadura y el margen de mejora es amplio. Sin embargo, el dato ya es irreversible, su nombre queda ligado a un estreno que no invita al optimismo y que obliga al Real Madrid a reaccionar con rapidez. En un club donde la historia pesa tanto como el presente, empezar perdiendo un título nunca es un buen augurio.






