El Real Madrid inició una nueva etapa de la peor manera posible. En una noche gris en Albacete, un equipo plagado de suplentes y canteranos se estrelló ante el Albacete y dijo adiós a su segunda opción de título en apenas una semana. Un tropiezo duro, de esos que dejan cicatriz, y que no parece el mejor punto de partida para un proyecto que acaba de arrancar. La sensación fue clara, el fondo de armario no está preparado para ejercer de salvavidas cuando llegan las curvas.
Álvaro Arbeloa apostó fuerte por la rotación y el experimento salió mal. Muchos de los jugadores que tenían la oportunidad de reivindicarse no solo no dieron un paso al frente, sino que confirmaron que su rol seguirá siendo secundario. El técnico asumió riesgos en un contexto poco favorable y el equipo acabó pagando la factura con la eliminación en un torneo que parecía accesible. El contexto tampoco ayudaba: un rival de Segunda muy centrado en su liga y un Madrid con hasta diez futbolistas importantes ausentes, varios de ellos por decisión técnica.
Más allá del once, el partido dejó pistas sobre las ideas de Arbeloa. Apuesta clara por la cantera con David Jiménez y Cestero de inicio, la intención de recuperar a Arda Güler y Mastantuono, y la certeza de que Vinicius será protagonista desde el primer día. También hubo decisiones llamativas, como la suplencia de Camavinga o la ausencia total de Ceballos, difíciles de interpretar tan pronto.
🏁 FP: @AlbaceteBPSAD 3-2 @RealMadrid
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) January 14, 2026
⚽ 42' Javier Villar
⚽ 45'+3' Mastantuono
⚽ 82' Jefté T.
⚽ 90'+1' @Gonzalo7Garcia_
⚽ 90'+4' Jefté T.
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Perdido entre la niebla
El Madrid comenzó con un 4-3-3, presión alta y voluntad de mandar con balón, pero todo se diluyó rápidamente. Conforme avanzó el partido, el equipo se fue apagando, sin ritmo ni claridad. Vinicius fue bien controlado, Güler no logró activar el juego interior y Mastantuono se perdió entre líneas. Apenas hubo peligro real, más allá de disparos lejanos y acciones aisladas.
El Albacete fue creciendo con el paso de los minutos hasta encontrar premio en una jugada a balón parado. El gol desnudó las carencias blancas, aunque Mastantuono se redimió antes del descanso cazando un rechace para empatar y dar aire al equipo.
Tras el descanso, el Madrid mostró algo más de ambición, con más presencia ofensiva y cambios que buscaban energía. Entraron Alaba y Camavinga, este último como lateral izquierdo, pero ni así se logró romper el orden defensivo manchego. Faltó velocidad, desborde y colmillo. El Real Madrid rodeó el área, pero nunca la asaltó de verdad.






