Un golazo de Fer López no basta : el Celta deja escapar la victoria en Belgrado y jugará el Playoff

El Celta vivió una noche frenética en el siempre hostil Rajko Mitic, donde el Estrella Roja y el conjunto gallego protagonizaron un duelo cargado de intensidad, polémica y emociones extremas. El partido, que parecía decantarse para los celestes con un golazo de Fer López en el tramo final, terminó en un empate inmediato que dejó a ambos equipos con la sensación de haber podido ganar… y perder. El conjunto gallego queda decimosexto y los serbios decimoquinto y podrán disputar la vuelta en sus respectivos estadios.

La primera parte estuvo marcada por dos goles anulados al Estrella Roja, ambos obra de Arnautovic. El primero cayó por una falta previa en la acción, mientras que el segundo fue invalidado por un fuera de juego milimétrico que necesitó revisión detallada. Dos golpes duros para los serbios, que habían arrancado con más ímpetu.

El Celta, tras sobrevivir a ese doble susto, comenzó a asentarse y a encontrar espacios. La primera gran ocasión del partido llegó en el minuto 28, cuando un disparo celeste se estrelló en el palo y el guardameta local evitó el gol en el rechace. Poco después, los gallegos reclamaron penalti sobre Ilaix Moriba, pero el árbitro desestimó la acción sin mayores dudas.

Tras el descanso, el ritmo se disparó. El encuentro se convirtió en un intercambio constante de golpes, con ocasiones claras para ambos equipos. Borja Iglesias dispuso de una oportunidad clarísima que pudo abrir el marcador, pero su remate se marchó por poco.

El Celta volvió a rozar el gol en el minuto 79, cuando un balón se paseó por la línea de gol del Estrella Roja sin que Jutglà lograra empujarlo dentro por milímetros. El partido estaba completamente abierto y la tensión crecía en cada ataque.

En el minuto 87 llegó el momento que parecía definitivo. Fer López, con una acción de enorme calidad técnica, golpeó con el exterior desde la frontal y sorprendió por completo al guardameta serbio. El balón salió envenenado hacia la escuadra, un disparo imposible de detener. El Celta celebraba un gol que olía a triunfo.

Apenas unos segundos después del saque de centro, el Estrella Roja encontró la espalda de Marcos Alonso. El centro picadito llegó a Bruno Duarte, que definió con frialdad para poner el 1–1 y desatar la locura en las gradas. El golpe emocional fue enorme: el Celta pasó de rozar una victoria épica a ver cómo se evaporaba en un pestañeo.

El marcador ya no se movió y el encuentro terminó con una mezcla de frustración y alivio en ambos bandos. El Celta se marcha con la sensación de haber tenido el triunfo en la mano, mientras que el Estrella Roja celebra haber reaccionado a tiempo en un partido que se le había complicado. Ambos equipos se clasifican a los playoffs, la vuelta de esas eliminatorias serán en casa. La intensidad, las polémicas y el intercambio constante de ocasiones dejaron una noche memorable en Belgrado.

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