“Vivo por el Atleti… y me gusta”: de recogepelotas en el Calderón a pieza clave del Metropolitano

La historia del chico que soñaba en la banda | Giuliano habló en El Larguero sobre su evolución y reafirmó su amor por el Atlético de Madrid
Giuliano Simeone concedió una entrevista en El Larguero ante su gran momento como futbolista./ Vía: @atleticodemadrid

Giuliano Simeone ya no es “el hijo del Cholo”. Tampoco el crío que recorría la banda del Calderón con un balón en la mano. Hoy es un futbolista que el Atlético considera imprescindible, un jugador que ha participado en todos los encuentros de la temporada y que ha transformado su rol en el equipo a base de trabajo silencioso, carácter competitivo y una evolución técnica evidente.

En su entrevista en El Larguero, recordó aquellos primeros días en el viejo estadio, cuando le parecía imposible imaginarse jugando en el lugar donde recogía balones. Lo decía con la naturalidad de quien nunca se creyó destinado a nada: su carrera ha sido esfuerzo, no apellido.

Este curso, ese esfuerzo se ha convertido en fútbol real: desborde, intensidad, lectura táctica y una entrega que ha conquistado a sus compañeros y al cuerpo técnico. No es casualidad que el club esté ultimando su renovación hasta 2030. El mensaje es claro: Giuliano forma parte del proyecto presente y del plan de futuro.

Entre la exigencia del entrenador y el afecto del padre

Convive cada día con una situación tan excepcional como compleja: entrenar bajo las órdenes de su propio padre. Pero Giuliano ha logrado separarlo con una madurez sorprendente. Cuando Simeone le corrige, él no escucha a un padre; escucha a un entrenador.

“Cuando me llama la atención, se me abren los ojos, claro… pero en mi cabeza estoy trabajando, no pienso que es mi papá”, explicaba. Y añadía algo todavía más revelador: sabe que esas broncas llegan porque esperan más de él, no menos.

Sobre el Cholo técnico, mostró admiración profunda: lo definió como un entrenador “que exige al máximo, que está en cada detalle y que se desvive por mejorar a sus jugadores”.
Desde la ternura habló del Cholo padre: un hombre que “cuida a sus hijos desde la humildad y el compromiso”.

Dos caras distintas de una misma figura que han moldeado al atacante, tanto en lo futbolístico como en lo humano.

La confirmación definitiva de un jugador que quiere más

Giuliano tiene 21 años, pero habla y trabaja como si llevara una década en la élite. Lo dejó claro al analizar su progresión: sigue sintiendo que tiene mucho margen para mejorar, especialmente en golpeo, definición y toma de decisiones. Ve todos sus partidos, se analiza sin filtros y busca pulirse cada día. Esa mentalidad —más que su físico, más que su apellido— es lo que explica su salto de nivel.

El Atlético lo ha entendido a la perfección. Por eso su renovación hasta 2030 está prácticamente cerrada. El club no ve en él un recurso, sino un pilar sobre el que construir una plantilla cada vez más competitiva.

Y él, lejos de cualquier euforia, responde con la misma frase con la que mantuvo los pies en el suelo durante la entrevista: trabaja para “ayudar al equipo” y para “seguir creciendo”, sin imponer metas ruidosas pero sí abrazando una ambición sostenida.

Un vínculo que no se finge: Giuliano y el Atleti

Hay jugadores que representan un club. Y otros, como Giuliano, que lo sienten. Por eso su declaración más viral no sonó a marketing, ni a discurso preparado, ni a mensaje para la grada.
Fue natural. Fue sincera. Fue él. “Vivo por el Atlético de Madrid… y me gusta”.

Una frase que resume su identidad deportiva, su historia familiar, su presente competitivo y su forma de entender este camino. La misma frase que explica por qué pasó de ser un niño soñando en la banda a convertirse en protagonista sobre el césped.

Y también la frase que confirma que, más allá de su apellido, Giuliano Simeone ya es —por derecho propio— uno de los nombres más importantes del Atlético actual.

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