El Real Madrid de Xabi Alonso volvió a encontrarse con la victoria en San Mamés con un contundente 0-3 frente al Athletic Club, en un partido marcado por un plan táctico preciso y ejecutado con rigor. El encuentro sirvió para escenificar un cambio de rumbo basado en ajustes estructurales y en una mejor explotación de los recursos ofensivos de la plantilla.
La apuesta ganadora de Xabi Alonso
Alonso apostó por un once reconocible, con Courtois bajo palos; Trent, Militão, Rüdiger y Álex Carreras en defensa; Tchouameni, Camavinga y Valverde en la medular; Bellingham como enlace; y Vinícius y Mbappé en punta. Sobre el papel, el equipo se ordenó en un 4-4-2 sin balón, con Bellingham cerrando por dentro y los extremos colaborando en la contención de los carriles exteriores del Athletic.
En fase defensiva, el Real Madrid priorizó la solidez en bloque medio, limitando los espacios a la espalda de los centrales y cerrando líneas de pase interiores hacia Nico Williams y Guruzeta. La presión se activó de forma selectiva tras pérdida, con Mbappé y Vinícius orientando la salida de balón local hacia las bandas, donde los apoyos estaban mejor preparados.
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— Real Madrid C.F. (@realmadrid) December 4, 2025
La metamorfosis del 4-4-2 al 3-5-2
La principal novedad fue la mutación del dibujo en posesión: el 4-4-2 defensivo se convirtió en un 3-5-2 cuando el equipo iniciaba desde atrás, con Tchouameni incrustándose entre Militão y Rüdiger para formar una línea de tres centrales. Esta maniobra liberó a Trent y Carreras, que se proyectaron como carrileros muy altos, fijando a los laterales del Athletic y ensanchando el campo.
Con esa estructura, Valverde y Camavinga se repartieron las alturas en el centro del campo, mientras Bellingham ocupó zonas intermedias para recibir entre líneas y girar la presión rival. El resultado fue un ataque más escalonado, con varias líneas de pase hacia delante y una circulación rápida que descolocó en repetidas fases al bloque bilbaíno.
El plan ofensivo se apoyó en las transiciones rápidas y en la capacidad de Mbappé para atacar el espacio desde el inicio del encuentro, como se vio en el tempranero 0-1. El francés firmó un doblete y añadió una asistencia a Camavinga en el segundo gol, ejemplificando la intención de Alonso de castigar la espalda de la defensa local con desmarques verticales y rupturas continuas.






