Si lo sé, no vengo

Xabi Alonso despido Real Madrid

Pues se acabó. La etapa de Xabi Alonso en el Real Madrid llega a su fin. A mi juicio, una decisión precipitada y poco fundada. La derrota en la final de la Supercopa de España contra el FC Barcelona ha sido el detonante de su despido. El club anunció que la marcha se produjo “de mutuo acuerdo”, pero la sensación general es que fue una decisión tomada únicamente por una de las partes.

Los malos resultados no son culpa de Xabi. Con 34 partidos dirigidos, su registro fue sólido: 24 victorias, cuatro empates y seis derrotas, con un porcentaje de triunfos superior al de muchos técnicos con más recorrido. A nivel competitivo, el equipo era segundo en LaLiga, a solo cuatro puntos del líder, y estaba bien posicionado en la Champions League. Sin embargo, se ha buscado una excusa fácil. Sí, perder una final nunca gusta, pero el Real Madrid no jugó mal y luchó hasta el final.

Más allá del resultado, lo realmente preocupante es que el Bernabéu no pitaba a Xabi. La afición, exigente como siempre, pita a quien siente que no rinde en el campo. Y en muchos de esos momentos, los pitos iban dirigidos a los jugadores, no al entrenador. Porque el problema del Madrid esta temporada no ha sido Xabi Alonso. Ha sido la resistencia interna del vestuario a su idea y la falta de respuesta de una plantilla que, en demasiadas ocasiones, ha estado por encima del técnico en jerarquía y protagonismo.

Y luego está la llegada de Álvaro Arbeloa como su sustituto. Un hombre del club con historia, sí, pero es su primera experiencia en un banquillo de primera división y eso no me transmite confianza. Más aún cuando se decide romper un proyecto que, por números y sensaciones, no estaba tan mal como para dinamitarlo así. Xabi vino con una idea, intentó imponerla y no fue respaldado ni por la directiva ni por la plantilla.

Y como esto no cambie, el Bernabéu no pitará ni a Arbeloa ni a los jugadores. El Bernabéu acabará pitando a Florentino Pérez.

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