Y lo peor de todo, es que viene el City

Vinicius Jr en el Real Madrid - Celta / Vía X:@realmadrid

Lo que más me preocupa no es la derrota, es la sensación. Esta temporada estoy empezando a acostumbrarme a decir que “el Real Madrid no ha ganado”, y eso, sinceramente, me inquieta. De los últimos siete partidos, solo he visto dos victorias (Athletic Club y Olympiacos). Lo de este domingo ante el Celta fue la gota que colmó el vaso. Un equipo sin ideas, sin juego, sin personalidad y, lo que más duele decir, sin ganas. Encajar un 0-2 en tu estadio, después de 37 días sin pisar el Bernabéu, y acabar con tres expulsados es inadmisible.

La victoria sólida en San Mamés parecía el primer paso para reconstruir el equipo. Pero nada, era solo un espejismo. El Celta nos expuso como si fuéramos un equipo menor. El Real Madrid no supo proponer ni responder, pero lo peor no fue la derrota, sino la banda sonora del partido: los pitos. El Bernabéu habló, y lo hizo con una claridad que incomoda.

Hacía tiempo que no veía a este equipo tan perdido. Esta vez es diferente. Hay muchas dudas. Demasiadas. Lo malo es que llegan justo ahora, porque lo que viene da miedo. El miércoles llega el Manchester City de Guardiola, una máquina de competir que no perdona errores.

Aun así, hay un detalle que me impide rendirme, el Bernabéu y una noche de Champions. Es la última chispa a la que agarrarse. Pero solo con el ambiente no basta. Esta vez, o el Real Madrid vuelve a ser el Real Madrid, o la realidad del City puede ser fatídica.

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