Athletic Club 4-0 Getafe CF: goleada, crisis azulona y una roja que vuelve a encender la polémica

El Getafe CF se marcha de San Mamés con una dura derrota por 4-0 ante el Athletic Club, en un encuentro en el que los leones fueron superiores durante buena parte del choque y castigaron los errores de un conjunto azulón que atraviesa un momento preocupante. Sin embargo, el resultado volvió a dejar una acción arbitral en el centro de las miradas: la expulsión de Mario Martín con roja directa en los minutos finales, en una entrada en la que el futbolista del Getafe tocó el balón desde el primer momento y que ni siquiera el VAR consideró oportuno revisar para corregir la decisión.

La derrota va mucho más allá de los tres puntos. El equipo de José Bordalás vuelve a encajar cuatro goles, acumula nueve tantos recibidos en apenas dos partidos y deja una imagen que el propio David Soria se encargó de describir con crudeza ante los micrófonos de DAZN. El guardameta azulón no escondió su preocupación y puso palabras a una realidad que empieza a ser difícil de disimular: «Ahora mismo somos un equipo anticompetitivo«.

El Athletic salió a San Mamés con la intención de imponer su ritmo y encontró pronto el camino hacia la portería de David Soria. Los de Ernesto Valverde llevaron la iniciativa y aprovecharon su superioridad para poner contra las cuerdas a un Getafe que no terminaba de encontrar la manera de frenar las acometidas locales. El primer golpe llegó con una acción de esas que cuesta explicar y todavía más defender. Berenguer firmó un gol espectacular que terminó colándose directamente en la portería de David Soria. Un tanto de bella factura que abrió el marcador y dio alas a un Athletic que comenzaba a sentirse cómodo ante su afición.

El Getafe necesitaba reaccionar, pero el encuentro se le puso todavía más cuesta arriba antes del descanso. Iñaki Williams aprovechó un balón a la espalda de la defensa azulona para plantarse en un mano a mano y superar a David Soria. La velocidad del atacante rojiblanco volvió a poner de manifiesto los problemas defensivos de un conjunto madrileño que no encontraba respuestas. Con el 2-0 en el marcador, el Athletic tenía el partido donde quería. El Getafe, por su parte, se marchaba al vestuario con la obligación de cambiar muchas cosas si pretendía tener alguna opción de regresar al encuentro. El problema es que la fragilidad defensiva y la falta de contundencia volvieron a acompañar a los azulones en una tarde para olvidar.

La segunda parte no cambió el guion. El conjunto bilbaíno continuó dominando y encontró los espacios necesarios para ampliar una ventaja que ya era considerable. El Getafe intentó sobrevivir, pero nunca transmitió la sensación de poder darle la vuelta a un partido que se le había escapado demasiado pronto. El tercer tanto terminó de encarrilar definitivamente la goleada y dejó a los azulones sin margen de maniobra. A partir de ahí, el encuentro se convirtió en una carrera contrarreloj para evitar que el castigo fuese todavía mayor, aunque el Athletic siguió encontrando argumentos para hacer daño. El cuarto gol llegaría en los minutos finales, en una acción marcada por la polémica arbitral. Hernández Maeso señaló una falta y mostró la tarjeta roja directa a Mario Martín, una decisión que dejó al futbolista del Getafe expulsado en una jugada en la que, según la secuencia descrita, tocó primero el balón.

La acción provocó la indignación del lado azulón. El VAR no corrigió la expulsión, pese a las dudas que generó la decisión sobre el terreno de juego. El Athletic aprovechó la falta para cerrar el encuentro con el 4-0 definitivo, un resultado contundente que reflejó su superioridad, pero que también dejó una última imagen de frustración para un Getafe que volvió a sentirse perjudicado por el arbitraje. La roja no explica la derrota ni puede esconder los problemas futbolísticos del equipo madrileño. El Athletic fue mejor, generó más peligro y castigó las debilidades de su rival. Pero la decisión de los últimos minutos añadió más tensión a una tarde que ya era muy complicada para los intereses azulones.

Más allá del resultado, el encuentro tuvo un componente emocional para el Athletic. El conjunto rojiblanco afrontó el choque con el recuerdo de Gorka Guruzeta, que sufrió una grave lesión esta semana al romperse el ligamento cruzado de la rodilla. La lesión del delantero supone un duro golpe para el equipo bilbaíno, que quiso dedicarle una victoria que terminó convirtiéndose en una goleada. Sus compañeros respondieron sobre el césped con una actuación convincente, dominando el encuentro y firmando cuatro tantos en una tarde redonda en lo deportivo.

El Athletic encontró motivos para celebrar y dedicó el triunfo a un compañero que afronta ahora un largo proceso de recuperación. En el otro lado, el Getafe se marchó de San Mamés con muchas más preguntas que respuestas y con la sensación de que necesita reaccionar cuanto antes para evitar que la dinámica negativa siga agravándose. Porque, aunque el resultado pueda explicarse en buena medida por la superioridad rojiblanca, el problema del Getafe no termina en una derrota concreta. Los goles encajados, las dificultades para competir durante los noventa minutos y la incapacidad para frenar a los rivales están dibujando un escenario que preocupa cada vez más.

Si el marcador ya era suficientemente duro, las declaraciones de David Soria después del encuentro terminaron de poner el foco en la situación que atraviesa el Getafe. El guardameta azulón compareció ante los micrófonos de DAZN sin esconder su frustración y lanzó un mensaje contundente sobre el rendimiento colectivo. «Ahora mismo somos un equipo anticompetitivo«, reconoció el portero, una frase que resume la impotencia de un equipo que no está consiguiendo plantar cara a sus rivales como necesita. Soria fue todavía más explícito al referirse a la cantidad de goles encajados: «No es posible que el equipo reciba nueve goles en dos partidos«.

Dos declaraciones que reflejan la gravedad del momento. El Getafe no solo está perdiendo, sino que está concediendo demasiadas facilidades defensivas y quedándose sin capacidad de reacción cuando los encuentros se complican. Una situación especialmente preocupante para un equipo que históricamente ha construido buena parte de su identidad sobre el orden, la intensidad y la solidez atrás. La expulsión de Mario Martín y la polémica con Hernández Maeso añadirán otro capítulo al malestar azulón, pero la respuesta tendrá que llegar también desde el césped. El arbitraje puede convertirse en motivo de debate, aunque difícilmente puede servir para explicar por sí solo una derrota por cuatro goles.

El 4-0 de San Mamés deja al Getafe ante una realidad incómoda: el equipo necesita recuperar su competitividad, cerrar su portería y volver a reconocerse sobre el terreno de juego. Las palabras de David Soria son una advertencia desde dentro del vestuario. Ahora falta comprobar si el conjunto de Bordalás es capaz de convertir esa autocrítica en una reacción inmediata o si esta goleada termina siendo otro síntoma de una crisis que amenaza con prolongarse.

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