Como Chivu ha levantado el Inter

Si el 31 de mayo alguien hubiera dicho que el Inter, un año después de aquel humillante 5-0 contra el Paris Saint-Germain, habría ganado la Serie A y la Coppa Italia, nadie lo habría creído. Y, sin embargo, hacía falta un hombre del triplete de Mourinho, Cristian Chivu, para volver a levantar la cabeza
Como Chivu ha levantado el Inter

Tras el 5-0 y la salida de Inzaghi antes de la final, el club tenía que tomar decisiones importantes.
El escepticismo inicial que rodeó la llegada de Chivu se confirmó con un Mundial de Clubes por debajo de las expectativas.
Lo que se estaba perfilando era una temporada sin títulos, marcada por las dificultades de adaptación bajo la dirección del técnico rumano.
La situación se tensó aún más por las declaraciones del capitán, Lautaro Martínez, quien en directo por televisión lanzó varias indirectas hacia distintos miembros de la plantilla.

El ambiente era cada vez más pesado, también debido a las dos derrotas consecutivas contra Udinese y Juventus.
Con el paso de las semanas, Chivu empezó a tener el tiempo necesario para ajustar al equipo, aunque seguía sufriendo frente a los llamados “grandes”.
El trabajo del ex lateral fue recuperar a varios jugadores individualmente.
El primero fue Federico Dimarco, a quien solo le faltaba encontrar mayor continuidad. Los números hablan por sí solos y le dan la razón a Chivu: 17 asistencias y 6 goles en 33 partidos.
Lo que debía ser una temporada discreta terminó convirtiéndose en un dominio absoluto firmado por el carrilero izquierdo.

Los que debían ser dos de los principales pilares de los nerazzurri pronto se mostraron frágiles, atravesando dificultades en distintos momentos.
Hablamos de Bastoni y Barella.
Sin duda, la debacle italiana contra Bosnia influyó notablemente en el rendimiento de ambos. Bastoni ya empezaba a sentir el peso mediático tras el muy mal gesto en la expulsión injusta de Kalulu.
Barella, por su parte, llegaba de una montaña de críticas que ya la temporada anterior lo habían afectado.
Después del partido contra Bosnia, sin embargo, Barella registró 3 asistencias y 2 goles.

Bastoni, en cambio, se mostró como un caso más complicado.
La situación se agravó tras la expulsión contra Bosnia que condenó a los Azzurri.
Parte de la afición italiana no le perdonó ni la antideportividad ni la expulsión, y así comenzaron las lluvias de silbidos cada vez que el Inter jugaba fuera de casa.
Chivu entendió la fragilidad del defensa, protegiéndolo en varias ruedas de prensa. El apoyo incondicional del técnico permitió a Bastoni recuperarse y terminar la temporada de la mejor manera posible.

Cristian Chivu tiene el mérito de haber trabajado sobre todo a nivel psicológico, motivando a los suyos incluso en los momentos más difíciles.
Siempre ha defendido el concepto de “pasar página” y “seguir adelante pese a todo”, para centrarse en los retos futuros.
Nada sencillo si se tiene en cuenta el problema de las derrotas contra los grandes.
Milan, Napoli y Juventus siempre sumaron puntos en la primera vuelta, mientras que en la segunda solo la Juventus cayó.
A esto se suma también la eliminación en Champions League contra el Bodø/Glimt.

Los defectos se fueron corrigiendo gracias a un trabajo silencioso.
El primero fue Thuram, que venía de una primera mitad de temporada bastante discreta.
Con la “cura Chivu”, el francés en los últimos seis partidos marcó 6 goles y dio 6 asistencias.
La respuesta coral del grupo se hizo notar, incluso cuando había que suplir ausencias importantes como la de Lautaro Martínez.
El elemento característico de este Scudetto fue el hambre: hambre de victorias, de levantarse cada vez que se caía, con el objetivo de conquistar el 21º Scudetto y la décima Coppa Italia.

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