Hay momentos en una temporada en los que una protesta aislada puede quedarse simplemente en eso: una protesta. Una decisión discutible, una expulsión, un penalti o una acción interpretada de una manera que no convence. El problema aparece cuando empiezan a acumularse los episodios y, jornada tras jornada, el Getafe vuelve a sentirse protagonista de decisiones arbitrales que condicionan sus partidos. Y entonces surge una pregunta que ya no parece tan descabellada: ¿debería el Getafe emitir un comunicado oficial para poner sobre la mesa su preocupación por el criterio arbitral que está recibiendo?
No se trata de pedir que el club cuestione cada decisión ni de convertir el arbitraje en la excusa de todos los males. El Getafe también ha cometido errores y ha dejado escapar partidos por cuestiones propias. Pero una cosa no invalida la otra. Se puede analizar el rendimiento del equipo y, al mismo tiempo, preguntarse si determinadas decisiones están siendo aplicadas con el mismo criterio en ambos lados. Y los precedentes de estas primeras jornadas empiezan a ser demasiados como para ignorarlos.
Un patrón que preocupa
Todo comenzó en Mendizorroza. En la primera jornada, el Getafe cayó 3-0 ante el Alavés en un partido marcado también por la polémica arbitral. José Bordalás terminó amonestado por sus protestas y, posteriormente, la Asociación Española de Árbitros de Fútbol salió públicamente al paso de las declaraciones del técnico.
Después llegó El Sadar. Penalti señalado a favor de Osasuna tras intervención del VAR y derrota azulona por 1-0. Además, un fuera de juego milimétrico anuló posteriormente el que habría sido el empate del Getafe. Contra el Celta, Zaid Romero vio la roja en el minuto 67 y el conjunto azulón afrontó el tramo final con diez jugadores. Frente al Deportivo apareció otro episodio polémico con el gol anulado a Iván Azón en el primer minuto. Una acción aislada puede tener una explicación. Varias en apenas unas jornadas empiezan, como mínimo, a generar preguntas.
José Bordalás cuestiona el 1-0 del Betis
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"La jugada del gol es cuanto menos dudosa… Isco tapa la visibilidad a Soria y lo de Abde suele ser mano"#LALIGAenDAZN ⚽ pic.twitter.com/kE3Gs1qWig
La Cartuja vuelve a encenderlo
Y llegó el Betis. El Getafe perdió 1-0, pero el resultado volvió a quedar acompañado por una acción arbitral que ha generado debate. Mario Martín fue expulsado después de una acción en la que el conjunto azulón entendió que el criterio aplicado no fue el mismo que en otras jugadas del encuentro. Y, al otro lado, una entrada de Junior Firpo sobre Francho que también ha provocado discusión y que no terminó en expulsión.
Dos acciones diferentes. Dos interpretaciones diferentes. Y otra vez el Getafe terminó perjudicado en el marcador. La sensación desde el lado azulón vuelve a ser la misma: cuando existe margen para interpretar, las decisiones importantes parecen caer siempre hacia el mismo lado.
Protestar también tiene un precio
Aquí aparece otro problema. El Getafe tiene derecho a reclamar cuando considere que una decisión le perjudica. Pero cada protesta parece tener consecuencias. Bordalás ya fue amonestado por protestar y, después, sus declaraciones provocaron una respuesta pública del estamento arbitral. El mensaje que queda es incómodo: si protestas durante el partido, tarjeta; si protestas después, respuesta. Por eso quizá haya llegado el momento de que no sea solamente Bordalás quien dé la cara.
Que sea el club, no con un ataque a los árbitros ni con acusaciones que no puedan demostrarse, sino con un documento serio que recopile las acciones y plantee una cuestión sencilla: ¿se está aplicando el mismo criterio al Getafe que a sus rivales?
🟥 Tarjeta roja para Mario Martín por doble amarilla tras esta acción con Natan que deja al Getafe con uno menospic.twitter.com/wNDw9Hwe0b
— NEKO Deportes (@NEKODeportes) September 17, 2026
El Getafe tiene que decidir
Un comunicado no va a ganar partidos. Tampoco va a solucionar los errores propios del equipo. Pero sí puede servir para dejar clara una posición institucional. El Getafe puede seguir protestando partido a partido, con el riesgo de que cada declaración termine convertida en otro debate. O puede sentarse, recopilar las jugadas y trasladar formalmente su preocupación. No se trata de pedir favores. Tampoco de buscar excusas.
Se trata de reclamar coherencia, igualdad de criterio y explicaciones. Porque después de varias jornadas, varias expulsiones, decisiones revisadas por el VAR y polémicas que vuelven a aparecer alrededor del equipo, la pregunta ya está encima de la mesa. ¿Debe el Getafe seguir callado o ha llegado el momento de que hable el club?






