El Deportivo Alavés, la fábrica silenciosa de talentos 

A lo largo de su historia, el Deportivo Alavés ha sido mucho más que un club: ha sido un hogar para el talento emergente.

En el corazón de Vitoria, el Deportivo Alavés ha demostrado que no hace falta tener los bolsillos llenos de dinero para construir numerosas historias. Con humildad, pasión, visión al futuro y un especial olfato para detectar talento, el club vitoriano se ha convertido en un camino de oportunidades para los jóvenes. Tras vestir de azul y blanco, los jugadores son capaces de llamar la atención a grandes club de fútbol.

A lo largo de las décadas, el Alavés ha sabido mezclar veteranía, juventud, fichajes arriesgados y caras desconocidas. Esto hizo que el equipo consiguiera grandes momentos futbolísticos. En los años dorados, a inicios de los 2000, el equipo vivió su época más gloriosa, de ahí el nombre de “el Glorioso”. Uno de los más destacados fue la final de la Copa de la UEFA en 2001 ante el Liverpool. Aquella plantilla, formada por Javi Moreno, Cosmin Contra, Martín Astudillo o Jordi Cruyff, no solo sirvió para poner al Deportivo Alavés en el mapa europeo, sino para que otros equipos se interesasen por ellos. Cabe destacar el fichaje de Cosmin Costra, que llamó la atención del AC Milán y de Javi Moreno que acabó en el Atlético de Madrid. 

Esa filosofía se ha mantenido con los años. En 2016, con el ansiado regreso a Primera División, el Alavés volvió a destacar por su capacidad para descubrir jugadores que luego despegarían en clubes mayores. El joven Marcos Llorente, cedido por el Real Madrid, brilló en el centro del campo, mientras que Deyverson se ganaba la fama de un gran delantero, que luego lo llevaría al fútbol brasileño. Ese equipo, que llegó hasta la final de la Copa del Rey ante el Barça, devolvió al club el espíritu competitivo que siempre lo ha caracterizado.

Actualmente, figuras como Luis Rioja o Samu Omorodion, han seguido en esa línea. El Alavés continúa siendo un escaparate ideal: un lugar donde los jugadores encuentran minutos, confianza y una afición que arropa incluso en los momentos más difíciles.

A lo largo de su historia, el Deportivo Alavés ha fichado con el corazón y con la intuición. No siempre con millones, pero sí con fe. Porque en Mendizorroza no solo se forjan puntos, sino también carreras.


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