El Getafe tumba al Real Madrid y le aleja del liderato

Satriano celebrando su gol ante el Real Madrid / Via: X @GetafeCF

El Real Madrid sufrió una derrota dolorosa ante el Getafe en el Santiago Bernabéu, en un partido marcado por la falta de eficacia local y la resistencia azulona. Un gol extraordinario de Satriano en la primera parte decidió un encuentro en el que los blancos dominaron por fases pero no encontraron soluciones en el área rival. Fue la segunda caída consecutiva en Liga para el conjunto madridista, que quedó a cuatro puntos del FC Barcelona, mientras que el Getafe celebró un triunfo histórico, dieciocho años después, que refuerza de manera decisiva su lucha por la permanencia.

Los blancos salieron con intención de imponer ritmo desde el primer minuto, empujado por un Bernabéu que guardó un emotivo minuto de silencio por Santiago Aguado antes del pitido inicial. El equipo de Arbeloa, obligado a ganar para no perder comba con el líder, asumió el mando ante un Getafe ordenado, intenso y fiel al plan de José Bordalás.

Los primeros compases dejaron claro un guion de posesión blanca, presión alta y un Vinicius desatado frente a una defensa azulona contundente. El brasileño fue el foco de todas las miradas y también de todas las faltas. Juan Iglesias y Kiko Femenía recurrieron a la reiteración para frenarle, hasta el punto de que Muñiz Ruiz terminó amonestando al lateral por acumulación. Vinicius protestó, encaró y fue, una vez más, el termómetro ofensivo de su equipo.

El Madrid generó muchas ocasiones antes del descanso. La más evidente llegó tras un error grosero de Boselli, último hombre. Robo blanco y carrera limpia de Vinicius hacia Soria. El mano a mano parecía medio gol, pero el guardameta azulón sacó un pie salvador para sostener a los suyos. También Gonzalo probó fortuna tras girarse en el área, aunque su disparo fue demasiado blando. Y poco después, Güler firmó la jugada más bella del primer acto; ruleta en la frontal, zurdazo seco y una mano extraordinaria de Soria para evitar el tanto.

El Getafe, sin renunciar al orden, también amenazó. Diego Rico estuvo cerca de aprovechar un centro al segundo palo, pero apareció providencial Alexander-Arnold para despejar en el área pequeña cuando el balón se colaba hacia portería. Fue un aviso serio. El equipo azulón salía con peligro cada vez que encontraba espacio, especialmente a través de Arambarri y Luis Vázquez.

El tramo final del primer tiempo se calentó con un duro choque entre Rüdiger y Diego Rico que encendió la polémica y con un intercambio constante de faltas e interrupciones que rompieron el ritmo madridista. Cuando parecía que el empate sin goles acompañaría a vestuarios, llegó el golpe inesperado.

En el minuto 38, tras un balón aéreo disputado en la frontal, la pelota quedó suelta y Satriano, cayéndose, enganchó una volea descomunal que se coló por la escuadra de Courtois. Un golazo extraordinario que silenció el Bernabéu y premió la fe azulona. El Madrid, atascado y dependiente de la inspiración individual, se marchó al descanso entre algunos pitos.

Los blancos reanudaron el partido con tres hombres calentando desde el primer segundo y con la obligación de cambiar el guion. Intentaron acelerar con Valverde y Vinicius, pero el equipo de Bordalás se mantuvo firme. Arambarri encontró una conducción peligrosa tras robar a Thiago Pitarch, aunque Courtois atrapó su disparo sin excesivos problemas. Vinicius encaró una y otra vez, siempre con ayudas constantes; el Getafe jugó directo cada vez que recuperó y no dudó en dividir el balón para alejar el peligro.

En el minuto 55 llegó el movimiento decisivo desde el banquillo con un triple cambio. Entraron Rodrygo, Carvajal y Huijsen. El Madrid elevó el ritmo y comenzó a instalarse definitivamente en campo rival. Rodrygo dispuso de la primera gran ocasión tras un centro con el exterior de Vinicius y una intervención defectuosa de Soria, pero el brasileño no acertó en el rechace.

A partir de la hora de partido el asedio fue constante. El Getafe dejó de salir con claridad y defendió cada centro lateral como si fuera el último. Gonzalo reclamó un posible penalti tras un remate en el área, pero el árbitro entendió que no había nada punible. Rüdiger cayó en varios córners en acciones al límite con Duarte. El público comenzó a impacientarse y el partido se cargó de tensión.

Las oportunidades se sucedieron. Rüdiger rozó el empate en un saque de esquina servido por Mastantuono y el balón no entró por centímetros. Poco después, Soria firmó una parada extraordinaria al cabezazo de Rodrygo en el segundo palo; Carvajal tampoco logró empujar el rechace.

Con más de 65.000 espectadores empujando, el Bernabéu pasó de la esperanza al nerviosismo. Huijsen, impreciso en la salida, escuchó los primeros pitos. Tchouaméni vio una amarilla discutida y el ambiente se crispó todavía más. El Getafe jugó con el reloj, forzó saques de banda, arañó segundos y mantuvo la concentración defensiva hasta el límite.

En el tramo final, el Madrid lo intentó ya sin orden. Entró Brahim para sumar presencia ofensiva. Mastantuono dispuso de una ocasión clara tras un gran pase de Carreras, pero Soria volvió a responder. En el añadido, la tensión se desbordó una amarilla a Vinicius por protestar, roja directa a Mastantuono por dirigirse al árbitro y segunda amarilla a Liso en el bando visitante. El encuentro terminó entre empujones, protestas y un clima muy cargado también tras el pitido final.

Compartir:

Últimas Noticias

Opiniones