La catástrofe de Osasuna que puede acabar con un descenso a Segunda División

Los de Alessio Lisci están a un partido de bajar de categoría, después de un desastroso mes de mayo con cuatro derrotas consecutivas
Lance de juego en el encuentro entre Osasuna y Espanyol en El Sadar. Vía X: @Osasuna

Quién le iba a decir a los seguidores rojillos que aquella agónica victoria ante el Sevilla sería la última antes de la última jornada de liga. Osasuna acumula cuatro derrotas consecutivas, lo que le coloca con 42 puntos, a solo dos del descenso y con un partido vital en Getafe. Los de Lisci han pasado de mirar a Europa a rezar por mantenerse en la máxima categoría del fútbol español, después de uno de los peores finales de temporada que se recuerdan en Pamplona.

Aún así, las cuentas no tienen ningún misterio. Si Osasuna quiere seguir en primera una año más tiene que sumar en Getafe, por lo que le vale el empate. Sin embargo, en caso de perder ante los de Bordalás, el banquillo navarro tendrá que esperar a lo que suceda en Mallorca y Girona, donde necesitan que Elche u Oviedo puntúen. Solo existe un caso en el que Osasuna bajaría: si pierde ante el Getafe y Girona y Mallorca ganan. En ese triple empate a 42 puntos, los rojillos se irían al pozo.

La previsión a finales de abril era bien distinta en la capital de Navarra. Tras aquella victoria ante el Sevilla en El Sadar, los rojillos miraban hacia Europa con ilusión, 42 puntos a falta de 15 por disputarse es un escenario idílico para cualquier club que sueñe con el viejo continente. Sin embargo, Osasuna ha tirado por la borda toda su temporada en un mes de mayo digno de un colista.

Además, los cuatro partidos que tenía Osasuna por delante no se presentaban como difíciles. Una visita al Levante y tres duelos en casa ante Barcelona, Atlético y Espanyol. El viaje a la Comunidad Valenciana fue, quizás, el mayor drama de mayo. Tras conseguir un 0-2 de ventaja, el cuadro de Lisci perdió los 3 puntos en el minuto 89 tras una inexplicable expulsión de Sergio Herrera al filo del descanso. Las visitas de Barça y Atlético a Pamplona no eran sencillas, pero los del Cholo no tenían nada en juego y ahí se escaparon otros tres puntos.

Sin embargo, la derrota ante el Espanyol fue la gota que colmó un vaso casi a rebosar. El cuadro catalán llegaba a El Sadar con una victoria en todo 2026, y se llevó tres puntos de Pamplona que certificaron su permanencia. Los de Lisci dieron una imagen pobre que ha provocado que se jueguen la permanencia este fin de semana en Getafe.

No es novedad que el Coliseum sea uno de los campos más complicados de primera, pero a Osasuna se le da especialmente mal. Los rojillos no ganan un partido en campo azulón desde el año 2008, además de que su récord en las últimas 10 visitas es de cinco empates y cinco derrotas. Bien es cierto que unas tablas serían suficientes para salvar la categoría, pero los datos van en contra de Osasuna.

Por si fuera poco, el Getafe sigue en la pelea por entrar en puestos europeos, por lo que no hay indicios de que vaya a ser un partido amigable para los de Alessio Lisci. En definitiva, Osasuna se encuentra ante una compleja situación para mantenerse un año más en Primera División, pero todo sea dicho, depende de sí mismo para salvarse.

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