Laporta reactiva la grada para el partido frente al Atlético de Madrid

El club pacta el regreso parcial de la Grada d’Animació y probará su impacto en Copa del Rey, con la remontada como objetivo
Asiento de la grada del Camp Nou

El FC Barcelona está a punto de cerrar un capítulo incómodo, sobre todo para los aficionados. Tras más de un año y medio sin Grada d’Animació, el club ha acelerado las negociaciones para permitir el regreso de los grupos al Spotify Camp Nou, con el partido ante el Atlético de Madrid como primera gran prueba.

El movimiento llega en un momento clave, con las elecciones a la presidencia en el horizonte y con una semifinal de Copa del Rey que exige algo más que fútbol. El Barça necesita remontar un 4-0 y asume que, sin un foco organizado de animación, el nuevo Camp Nou puede convertirse en un estadio frío y fragmentado.

La entidad lleva semanas manteniendo conversaciones con los cuatro grupos históricos de la Grada d’Animació (Almogàvers, Nostra Ensenya, Front 532 y Supporters Barça), ahora reunidos bajo la denominación de Gol 1957. El club busca permitir su entrada conjunta y organizada, algo que resultaba impensable hace apenas unos meses tras expulsarlos de Montjuïc por el impago de 21.000 euros en multas.

El giro es total. Aquella decisión, impulsada por la junta de Joan Laporta, convirtió al Barça en el único club de LaLiga sin grada de animación. Hoy, con el calendario electoral apretando y la presión deportiva creciendo, el discurso ha cambiado: las multas dejarán de estar sobre la mesa y el club busca reconstruir puentes.

Las negociaciones no solo han cambiado de contenido, también de interlocutores. Tras los tensos encuentros de diciembre, en los que Elena Fort protagonizó choques directos con miembros del colectivo, incluido un polémico “lo habríamos hecho igual” sobre la expulsión de la grada a razón de los impagos de las multas, la directiva ha optado por un relevo silencioso.

Alejandro Echevarría ha asumido el rol de mediador en un intento de rebajar el conflicto y cerrar un acuerdo operativo a corto plazo. La consigna es clara, evitar más ruido y conflictos para así llegar al partido ante los rojiblancos con una solución ya activada.

Aunque el club no ha obtenido todavía la licencia 1C, que permitiría ampliar el aforo hasta 62.000 espectadores, sí ha encontrado una vía intermedia. Para el duelo copero se reservarán unas 700 localidades, ubicadas en el córner inferior entre Gol Sud y Lateral, lejos de los banquillos y en una zona controlada.

La operación cuenta con el visto bueno de los Mossos d’Esquadra y del Ayuntamiento de Barcelona, que siguen de cerca los accesos y los flujos de seguridad en un estadio aún en obras. Será una ubicación provisional, a la espera de que el futuro Gol 1957 se convierta en el emplazamiento definitivo.

La reapertura del diálogo con la Grada también tiene, evidentemente, una lectura política. Precandidatos como Víctor Font, Xavi Vilajoana o Marc Ciria han sido muy críticos con la gestión del conflicto y han puesto cifras ambiciosas sobre la mesa: desde 2.500 hasta 5.000 integrantes para una futura Grada d’Animació estable.

El mensaje de fondo es compartido incluso dentro del club, el Barcelona no puede permitirse un estadio dominado por el turismo en las noches decisivas. El partido ante el Atlético de Madrid será, en ese sentido, mucho más que una semifinal.

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