Las curiosidades del Bodo Glimt

El equipo noruego entra por primera vez en los octavos de final de la Champions League
El Bodo Glimt, la sensación de la UEFA Champions League/ Vía X:@Glimt

El Bodo Glimt ha sido noticia estos días tras eliminar al Inter de Milán en el Giuseppe Meazza y convertirse en el segundo equipo noruego en alcanzar los octavos de final de la UEFA Champions League. Una hazaña que vuelve a poner el foco en un club acostumbrado a competir en condiciones muy distintas al resto de Europa.

La Eliteserien, la primera división de Noruega, se juega de marzo a noviembre debido a las duras condiciones invernales. Este calendario obliga al Bodo/Glimt a afrontar las competiciones europeas con una planificación atípica, en invierno no tiene liga en juego y debe mantener el ritmo competitivo sin competición doméstica.

El equipo juega en el Aspmyra Stadion, en la ciudad de Bodo, donde el clima hace inviable el césped natural durante gran parte del año. Por eso compite habitualmente sobre superficie artificial. Cuando debe jugar en hierba natural, el club viaja con dos días de antelación a Oslo, situada a unos 1.200 kilómetros, para entrenar y adaptarse a las nuevas condiciones. Un ajuste clave en la élite, donde el bote y la velocidad del balón pueden marcar diferencias.

Más allá de lo físico, el club también ha convertido la fortaleza mental en una de sus señas de identidad. Bjorn Mannsverk, exmilitar de la Fuerza Aérea noruega, es el responsable de preparar a la plantilla para convivir con la presión. Su experiencia en escenarios de máxima exigencia le ha permitido trasladar al vestuario herramientas para mantener la calma, tomar decisiones bajo estrés y competir sin complejos.

Mannsverk no solo trabaja la gestión emocional, también ha sembrado una convicción profunda en el grupo, sentirse capaces de competir contra cualquiera en la UEFA Champions League. Y los jugadores han comprado el mensaje. Ahora, el conjunto noruego espera rival en el sorteo que se celebrará mañana, 27 de febrero, a las 12:00. En el horizonte aparecen el Sporting CP o el Manchester City de su compatriota Erling Haaland. Sea cual sea el cruce, en Bodø nadie piensa en tocar techo.

Desde el Ártico, el Bodo/Glimt ha construido una identidad propia, calendario distinto, césped artificial y una mentalidad preparada para desafiar a cualquiera en Europa.

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