El mensaje es claro y se repite desde hace semanas: el único objetivo del Girona es la permanencia. Míchel lo ha insistido una y otra vez, la plantilla lo tiene asumido y el club se ha alineado completamente con esa realidad. Tras una temporada irregular, ya no hay margen para distracciones ni aspiraciones mayores. Todo pasa por seguir en Primera División.
En el Girona no hay fisuras. Jugadores, cuerpo técnico y directiva reman en la misma dirección, conscientes de que el tramo final exige compromiso absoluto. El objetivo a medio plazo sigue siendo crecer y consolidarse, pero el presente manda: asegurar la categoría es la prioridad indiscutible.
Llamamiento masivo para llenar Montilivi
Con ese contexto, el club ha activado todos los mecanismos posibles para convertir el partido ante el Mallorca en una auténtica final. Desde la entidad se ha hecho un llamamiento directo a la afición para llenar Montilivi y crear un ambiente decisivo.
No solo se anima a acudir al estadio, sino también a que aquellos abonados que no puedan asistir cedan su asiento a familiares o amigos, o lo liberen para que otros seguidores puedan ocuparlo. El objetivo es claro: que no quede ni un hueco vacío.
El club ha acompañado esta iniciativa con medidas concretas para facilitar la asistencia. Se han aplicado descuentos del 40% para el público general y del 50% para socios, dejando precios muy asequibles: desde 21 euros en gol y 31 en preferente.
La intención es evidente: convertir Montilivi en un estadio que empuje, que inspire y que haga creer en el equipo en un momento clave.
Tres puntos que acercan la permanencia
Una victoria no certificaría matemáticamente la salvación, pero dejaría al Girona con 41 puntos, un paso enorme hacia el objetivo. Más que nunca, el equipo necesita el apoyo de los suyos.
Porque en este tipo de partidos, donde la presión pesa y cada detalle cuenta, el factor campo puede marcar la diferencia. Montilivi está llamado a ser el jugador número doce.






