El Celta vuelve de Chipre con las manos vacías. El conjunto vigués cayó por 1-0 ante el Omonia en un encuentro cerrado, con pocas ocasiones y que parecía encaminado a terminar sin goles. Sin embargo, cuando el empate parecía prácticamente escrito, Balkovez apareció en el minuto 87 con un auténtico golazo desde larga distancia para enviar el balón directamente a la escuadra de la portería defendida por Radu.
La derrota prolonga el mal inicio de temporada del conjunto celeste, que continúa sin conocer la victoria y deberá regresar a Vigo para analizar lo ocurrido y tratar de cambiar una dinámica que empieza a exigir una reacción.
Un partido cerrado y con pocas ocasiones
El encuentro arrancó con dos equipos tratando de imponer su ritmo, aunque ninguno consiguió hacerse claramente con el control. El Celta intentaba encontrar espacios y avanzar metros con balón, mientras el Omonia esperaba su oportunidad, sin asumir demasiados riesgos. Las ocasiones brillaron por su ausencia durante buena parte del choque. El conjunto vigués no encontraba la claridad necesaria en los metros finales y el cuadro chipriota tampoco lograba poner en demasiados aprietos a Radu.
Con el paso de los minutos, el partido entró en una dinámica cada vez más espesa. Mucha disputa, poco peligro y la sensación de que cualquier detalle podía terminar decidiendo un encuentro que se encaminaba irremediablemente hacia el empate.
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El Celta buscó el camino, pero no lo encontró
El conjunto dirigido por Claudio Giráldez trató de mover el balón de un lado a otro en busca de alguna grieta en el bloque del Omonia. Sin embargo, la falta de precisión en los últimos metros volvió a convertirse en uno de los principales problemas del equipo.
El reloj seguía avanzando y el 0-0 parecía cada vez más difícil de romper. El Celta necesitaba encontrar algo diferente, una acción individual, una combinación que desequilibrara el encuentro o una jugada a balón parado. Pero esa chispa no apareció. Y cuando parecía que ambos equipos tendrían que conformarse con repartir los puntos, el partido guardaba todavía un último golpe.
Balkovez cambia la historia en un instante
Balkovez recibió lejos del área, levantó la cabeza y decidió probar fortuna. El disparo salió con una potencia y una precisión extraordinarias y terminó colándose por la mismísima escuadra de la portería de Radu.
Un auténtico golazo que rompió de golpe un partido que apenas había ofrecido ocasiones claras. El Omonia encontraba el premio en el momento más inesperado y el Celta se veía obligado a buscar en apenas unos minutos una reacción que durante 87 no había conseguido encontrar. El tanto fue un mazazo para los vigueses, que ya no tuvieron tiempo suficiente para cambiar el destino del encuentro.
𝐃𝐞𝐫𝐫𝐨𝐭𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐞𝐥𝐭𝐚 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐥 𝐎𝐦𝐨𝐧𝐢𝐚.
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El conjunto vigués cae por este gol de Jure Balkovec en el tramo final del partido.#LaCasaDelFútbol #UEL pic.twitter.com/bDrpuZ7N2Q
Chipre deja un aviso para el Celta
El 1-0 deja al Celta sin victoria en este inicio de temporada y convierte el regreso a Vigo en una oportunidad para detenerse, analizar y reajustar lo necesario. Más allá del resultado, el conjunto celeste vuelve de Chipre con la sensación de haber dejado escapar un partido que tenía controlado en el marcador y que terminó decidiéndose por una acción individual de enorme calidad.
Ahora toca pasar página, volver a Vigo y trabajar para cambiar una dinámica que no está acompañando al equipo. El calendario no espera y el Celta necesita encontrar respuestas cuanto antes. Chipre deja el mazazo; Vigo tendrá que ser el punto de partida para levantarse.






