El Ramón Sánchez-Pizjuán vivió una noche de esas en las que el fútbol se empeña en negar el gol. Sevilla y Alavés firmaron un empate sin goles (0-0) en un encuentro en el que los sevillistas tuvieron oportunidades para llevarse los tres puntos, pero se toparon con un Antonio Sivera decisivo. El guardameta alicantino fue uno de los grandes protagonistas de la noche, especialmente después de detener un lanzamiento de penalti a Rubén Vargas.
El conjunto de Luis García Plaza buscaba reencontrarse con su afición después de la derrota frente al Getafe, mientras que el Alavés de Quique Sánchez Flores llegaba a Nervión con la intención de sumar en un escenario exigente. Sin embargo, ninguno consiguió encontrar el camino hacia la victoria en un partido que tuvo sus momentos de emoción, aunque terminó sin celebraciones.
Un Alavés valiente que avisó desde el inicio
El encuentro comenzó con un Alavés dispuesto a no esconderse. Los visitantes salieron con personalidad y encontraron espacios para acercarse al área sevillista. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando Yusi dispuso de una buena oportunidad tras un centro de Ángel Pérez, aunque su remate en el segundo palo se marchó fuera por poco. El Sevilla trató de responder y encontró en Félix Correia una de sus primeras vías para generar peligro. El atacante portugués probó fortuna desde fuera del área, pero su disparo no encontró portería.
Con el paso de los minutos, el choque fue ganando intensidad. Los duelos individuales y las interrupciones dificultaron que ambos equipos pudieran encontrar continuidad en su juego. El conjunto de Quique Sánchez Flores se mostró cómodo durante buena parte de este primer tramo, mientras que los locales intentaban hacerse con el control.
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Sivera frustra a Rubén Vargas desde los once metros
El partido comenzó a cambiar cuando el Sevilla dio un paso adelante y empezó a acercarse con mayor frecuencia a la portería defendida por Antonio Sivera. Rubén Vargas asumió protagonismo por la banda y se convirtió en uno de los principales argumentos ofensivos de los locales. En el minuto 25, Gabriel Suazo tuvo una oportunidad a balón parado con un lanzamiento de falta que se marchó por encima del larguero. Pero la ocasión más importante de la primera mitad todavía estaba por llegar.
En el minuto 30, Félix Correia cayó dentro del área tras una acción con Ángel Pérez y el colegiado señaló penalti. Rubén Vargas fue el encargado de asumir la responsabilidad desde los once metros, pero Sivera adivinó sus intenciones y detuvo el lanzamiento, evitando que el Sevilla se adelantara en el marcador. El guardameta babazorro volvió a demostrar su importancia poco después, cuando respondió con los puños a un disparo cruzado del propio Vargas. El Sevilla había encontrado el camino hacia el área rival, pero le faltaba lo más importante: transformar sus oportunidades en goles.
Un empate que no termina de satisfacer a ninguno
La segunda mitad mantuvo la incertidumbre de un marcador que seguía sin moverse. El Sevilla necesitaba encontrar mayor claridad en los últimos metros para transformar su iniciativa en ocasiones realmente decisivas, mientras que el Alavés buscaba aprovechar sus opciones para hacer daño.
Los visitantes habían demostrado desde el comienzo que podían competir en Nervión y que no necesitaban acumular la posesión para generar peligro. Por su parte, el conjunto sevillista tenía ante sí el reto de encontrar soluciones ofensivas después de haber desperdiciado una oportunidad de oro desde el punto de penalti. El paso de los minutos fue aumentando la importancia de cada acción. Con el 0-0 todavía presente, cualquier detalle podía decantar un encuentro en el que los dos equipos sabían que un error podía resultar definitivo.
El penalti señalado a favor del Sevilla FC #LALIGAenDAZN ⚽ pic.twitter.com/t5If0xhevX
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Nervión se marcha con la sensación de una oportunidad perdida
El pitido final confirmó un reparto de puntos que deja un sabor diferente en cada vestuario. Para el Alavés, sumar en el Sánchez-Pizjuán supone un resultado positivo en un campo complicado. Para el Sevilla, en cambio, queda la sensación de haber dejado escapar una oportunidad para reencontrarse con la victoria ante su afición.
El nombre propio de la noche fue Antonio Sivera. Su intervención desde los once metros ante Rubén Vargas terminó siendo uno de los momentos determinantes de un encuentro en el que el Sevilla no encontró la recompensa a sus intentos. No hubo goles, pero sí una certeza: cuando el Sevilla tuvo la oportunidad de cambiar la historia del partido, Sivera apareció para impedirlo. Nervión tendrá que esperar a otra noche para volver a celebrar.






