Xabi Alonso no era el problema: dos Real Madrid, dos realidades opuestas

El Real Madrid vive uno de esos momentos en los que los números no solo explican una crisis, sino que desmontan un relato. La derrota de ayer no es un simple tropiezo más, es la confirmación de una tendencia preocupante desde el cambio en el banquillo. Con Álvaro Arbeloa al mando, el equipo blanco se ha alejado del liderato y ya se sitúa a cuatro puntos del FC Barcelona, una situación impensable hace apenas unos meses.

Y es aquí donde la comparación se vuelve inevitable, y demoledora: el Real Madrid de Xabi Alonso no solo funcionaba mejor, sino que competía a otro nivel, aunque las sensaciones también eran malas.

En octubre, el Real Madrid de Xabi Alonso era un equipo sólido, reconocible y competitivo. La imagen más potente de aquel tramo de temporada fue el triunfo en el Clásico ante el Barcelona de Hansi Flick, una victoria que permitió a los blancos colocarse siete puntos por encima de su máximo rival y consolidarse como líderes del campeonato.

No era un liderato circunstancial. El equipo mostraba equilibrio táctico, fiabilidad defensiva y una notable capacidad para competir en escenarios exigentes. Tanto es así que el Real Madrid se mantenía entre los tres primeros de la fase de liga de la Champions League, demostrando regularidad también en Europa.

Las cifras ayudan a entender por qué el debate sobre el cambio en el banquillo ha dado un giro radical. El Real Madrid dirigido por Xabi Alonso cerró su etapa con cinco derrotas en veintiocho partidos oficiales, lo que supone apenas un 17,86 % de encuentros perdidos. Un registro más que competitivo si se analiza, además, el contexto de esos tropiezos, caídas ante rivales de máxima exigencia como el Atlético de Madrid, el Liverpool, el Manchester City o el FC Barcelona, además de un Celta de Vigo.

El escenario ha cambiado de forma notable con Álvaro Arbeloa al frente. En apenas doce partidos, el Real Madrid ya ha encajado cuatro derrotas, elevando el porcentaje de encuentros perdidos hasta el 33,33 %, prácticamente el doble que en la etapa anterior. Pero lo más revelador no es solo la frecuencia de las derrotas, sino su procedencia. Los tropiezos han llegado frente a equipos como el Albacete, el Osasuna o el Getafe, además del Benfica en Europa.

Más allá del porcentaje de derrotas, que ya es alarmante, el matiz clave está en la entidad de los rivales. Xabi Alonso cayó ante equipos de primerísimo nivel nacional e internacional, algunos de ellos aspirantes habituales a títulos. Arbeloa, en cambio, ha perdido ante rivales de menor jerarquía competitiva, varios de ellos situados en la zona media o baja de sus ligas.

El escenario actual confirma una idea cada vez más compartida: Xabi Alonso no era el problema. Su Real Madrid ganaba más, perdía menos, competía mejor y ofrecía garantías en los grandes partidos. El Real Madrid de Arbeloa, por el contrario, es un equipo más vulnerable, más irregular y claramente menos dominante.

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