Decepción. No hay mejor palabra para definir el partido de ayer del Celta ante el Levante (2-3). Otro equipo de abajo que gana en Balaídos y marca 3 goles lo que, con los datos en la mano, deja una lectura triste de un equipo que ha superado con creces los objetivos que se esperaban a principio de temporada.
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— Celta (@RCCelta) May 12, 2026
Visitante de Champions, local de segunda
Hasta cuando las cosas van bien, el Celta de Vigo tiene tintes surrealistas en lo que es una gran temporada viendo las circunstancias. Con una plantilla compuesta por canteranos y descartes a los que no se pudo dar salida, consiguió llegar a cuartos de final de Europa League y no descolgarse en LaLiga.
En la competición doméstica ha tenido un rendimiento récord fuera de casa. 30 puntos, mayor cifra jamás registrada por el club fuera de Balaídos, siendo el mejor visitante después del campeón Barça y el Real Madrid, ganando en complicados feudos como el Bernabéu, el Metropolitano, Mestalla o El Sadar.
La decepción viene en casa. En Balaídos los celestes solo han ganado 5 partidos, ante el Athletic de Bilbao, Valencia, Rayo, Mallorca y Elche, siendo la primera el 14 de diciembre de 2025 ante los vascos. Datos antónimos con la temporada pasada, donde el conjunto de Claudio había igualado sus victorias en casa el 6 de diciembre de 2024.
💥 MADRE 𝑫𝑬𝑳𝑨MOR HERMOSO.
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Adrián de la Fuente y uno de los golazos de la jornada.#LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/7G21z6X0i8
Al igual que los 30 puntos de visitante son registros increíbles, 20 puntos en casa son cifras de equipo de descenso. Solo el ya descendido Oviedo con 19 tiene peores números en su estadio. La tabla no miente: el Celta ha perdido en casa ante 4 de los 5 equipos que componen la parte baja de la clasificación (Levante, Espanyol, Alavés y Oviedo) logrando sumar sólo un empate in-extremis ante el Girona.
Una plantilla al límite del cansancio y de nivel
Es la autocomplacencia de un equipo que sabe que es superior, se adelanta en el marcador, y después se encierra en un bloque bajo permitiendo al rival hacer daño. Jugando con fuego te acabas quemando, y la imagen de la segunda parte ante el Alavés (dónde se iba ganando 3-0 al descanso) o el partido ante el Oviedo denotan a una escuadra que, cuando sufre, entra en un bloqueo autodestructivo. De ahí que Giráldez cuando habla de estas situaciones menciona la humildad: “Cuando dejamos de ser humildes, perdemos” definió el técnico porriñés.
Hasta en una gran temporada del Celta, este mal casi histórico le persigue. En estos partidos es donde se le ha ido el sueño de la Champions a los celestes.






