El nuevo Barça de Aleksander Sekulic afronta sus primeras semanas de competición con sensaciones encontradas. El conjunto azulgrana presenta un balance de 3-3 en Euroliga y 2-2 en Liga Endesa, unos números que reflejan la irregularidad de un equipo todavía en construcción. Capaz de competir ante rivales de primer nivel y de protagonizar grandes remontadas, pero también de desconectarse durante largos tramos, el Barça llega a su próximo compromiso europeo después de recibir un duro golpe en Badalona.
La derrota por 113-89 ante el Joventut ha sido, hasta ahora, la peor imagen del nuevo proyecto. El equipo de Sekulic comenzó dominando el encuentro, pero se vino abajo posteriormente y terminó completamente superado por la Penya. Un parcial de 27-2 en el segundo cuarto y otro de 15-2 en el tercero evidenciaron los problemas de intensidad y concentración que terminaron condenando al conjunto azulgrana.
Pero reducir este inicio de temporada a lo ocurrido en Badalona sería injusto. El Barça también ha demostrado argumentos para pensar que el equipo puede crecer y competir a un nivel alto.
Un equipo capaz de competir contra cualquiera
Uno de los principales puntos fuertes del Barça de Sekulic está en su capacidad para mantenerse dentro de los partidos incluso cuando las cosas se complican.
El equipo ya lo demostró en sus primeros compromisos europeos. La victoria ante Anadolu Efes en el Palau y el triunfo frente a Besiktas en Estambul mostraron a un Barça capaz de imponer su ritmo y competir lejos de casa.
QUINA FESTA, PALAAAAU!!!! pic.twitter.com/iM7CU867fu
— Barça Basket (@FCBbasket) September 24, 2026
En Liga Endesa también han aparecido buenas versiones del conjunto azulgrana. El estreno ante Leyma Coruña terminó con un contundente 119-101, mientras que la victoria frente a Valencia Basket por 89-86 exigió al equipo reaccionar después de comenzar por detrás en el marcador.
La capacidad para reaccionar también apareció en Euroliga ante Maccabi. El Barça se llevó el encuentro por 90-87 gracias a un triple de Justin Robinson a falta de 1,6 segundos, en un partido marcado por la igualdad y los constantes cambios de ventaja.
Y, pese a la derrota ante Olympiacos, el encuentro del pasado viernes dejó otra muestra de esa capacidad competitiva. El conjunto azulgrana consiguió llevar el partido hasta la prórroga después de remontar una desventaja importante. Finalmente, Olympiacos se impuso por 100-105, pero el Barça volvió a demostrar que tiene recursos para pelear hasta el último instante.
Las desconexiones, el principal problema
La otra cara del equipo aparece cuando el Barça pierde el control del encuentro.
La derrota ante UCAM Murcia por 100-94 fue el primer aviso en Liga Endesa. El conjunto azulgrana no consiguió imponer su juego durante buena parte del partido y terminó cediendo en un encuentro que exigía una mayor capacidad de respuesta.
Algo parecido ocurrió en la visita a Dubai. El equipo dirigido por Xavi Pascual consiguió llevar el encuentro a un escenario incómodo para los azulgranas y terminó imponiéndose por 94-87.
El partido ante Zalgiris ofreció otra muestra de este problema. El Barça llegó a mandar por diez puntos en el último cuarto, pero acabó encajando un parcial de 33-16 y perdió por 81-88.
Y entonces llegó Badalona.
El 113-89 ante el Joventut no fue simplemente una derrota más. El Barça fue incapaz de responder cuando el partido cambió de dinámica y quedó completamente a merced del conjunto verdinegro. La falta de intensidad y los problemas defensivos fueron evidentes.
Ahí aparece uno de los principales interrogantes de este Barça: la capacidad para mantener durante 40 minutos el nivel de concentración y competitividad que ya ha demostrado tener en determinados momentos.
Una plantilla que todavía busca su rotación
Otro de los aspectos que debe resolver Sekulic es la consolidación de su rotación.
El Barça dispone de una plantilla con diferentes perfiles y alternativas en prácticamente todas las posiciones, pero todavía hay jugadores que necesitan encontrar una mayor regularidad dentro del sistema. Tyrese Martin y Tolu Smith son algunos de los jugadores que pueden aumentar su peso en el equipo a medida que avance la temporada, mientras que otras piezas todavía buscan una presencia más constante.
Bon triple de 𝐌𝐚𝐫𝐭𝐢𝐧 per començar el darrer quart. Va, que queda MOLT! (82-71) pic.twitter.com/LjoEX6ZgWt
— Barça Basket (@FCBbasket) October 18, 2026
El propio rendimiento de la plantilla ha ido cambiando durante estas primeras jornadas. Jugadores como Justin Robinson, Kevin Punter o Umoja Gibson han asumido buena parte de la responsabilidad ofensiva, mientras que otras piezas han tenido un papel más irregular.
Eso obliga a Sekulic a encontrar un equilibrio entre sus principales referencias y una segunda unidad capaz de mantener el nivel cuando llegan los momentos de mayor exigencia.
La profundidad de la plantilla puede convertirse en una de las fortalezas del Barça durante una temporada tan exigente, pero para ello los jugadores secundarios deberán dar un paso adelante.
Olimpia Milano, el siguiente examen
El Barça tendrá ahora una oportunidad inmediata para reaccionar.
Hoy, a las 20:30 se enfrentará al Olimpia Milano, un equipo que tampoco atraviesa su mejor momento y que llega al enfrentamiento con un balance de 1-5 en Euroliga.
Precisamente por eso, el partido presenta una dificultad añadida. Milano necesita ganar y jugará ante su público con la obligación de cambiar una dinámica negativa. El Barça, por su parte, llegará después de la contundente derrota de Badalona y con la necesidad de ofrecer una respuesta sobre la pista.
Final.#ForzaOlimpia pic.twitter.com/Jqbxv1NdOJ
— Olimpia Milano (@OlimpiaMI1936) October 13, 2026
No será un desplazamiento sencillo. La Euroliga no concede partidos fáciles y cualquier equipo puede castigar las desconexiones durante varios minutos. Los locales cuentan con una batería de jugadores muy peligrosos para dañar a los culés con jugadores como Garrison Mathews, Devon Hall, Moses Wright o Alec Peters
Para el Barça, además, el encuentro servirá para comprobar cuál de sus dos caras se impone.
La que ha sido capaz de competir contra Anadolu Efes, Besiktas, Maccabi u Olympiacos.
O la que ha sufrido desconexiones importantes ante Zalgiris, Dubai, UCAM Murcia y, especialmente, Joventut.
Un proyecto todavía en construcción
El Barça de Sekulic todavía tiene margen para corregir sus problemas. La temporada apenas ha comenzado y el equipo ya ha demostrado que tiene talento, capacidad de reacción y recursos para competir contra rivales importantes.
Pero también ha dejado claro que todavía necesita encontrar una identidad más estable.
El principal reto no parece ser demostrar que el Barça puede jugar bien. Ya lo ha hecho.
El siguiente paso es conseguir que esa versión aparezca con mucha más frecuencia.
Milán será el próximo examen para comprobar si el golpe de Badalona ha servido como aviso o si las dudas sobre este nuevo Barça comienzan a convertirse en un problema mayor.






