El cambio de posición de Fede Valverde se ha convertido en una de las grandes soluciones de José Mourinho en el Real Madrid. El centrocampista uruguayo ha encontrado una nueva dimensión jugando como lateral derecho, una posición que inicialmente no le convencía, pero desde la que está ofreciendo un rendimiento decisivo. Ante el RB Leipzig, en la Champions League, tocó el balón en 116 ocasiones, más del doble de lo habitual en algunos de sus partidos.
El punto de inflexión llegó en el encuentro frente a la Roma. Con el Madrid perdiendo por 3-1, Mourinho decidió situar a Valverde en el lateral derecho. El movimiento ayudó al equipo a reaccionar y terminó convirtiéndose en una alternativa que el entrenador ha repetido en los siguientes encuentros.
La apuesta también funcionó frente al Sevilla y el RB Leipzig, dos partidos que el conjunto blanco resolvió con sendas victorias por 4-1. Estos resultados refuerzan la posibilidad de que el técnico portugués mantenga la fórmula en el próximo Clásico contra el Barcelona.
La decisión llama la atención porque el Madrid dispone de especialistas como Trent Alexander-Arnold y Denzel Dumfries. Sin embargo, Mourinho parece haber encontrado en el uruguayo una opción que aporta equilibrio defensivo y mayor profundidad ofensiva.
Además, colocar a Valverde en la banda permite liberar espacio en el centro del campo para futbolistas como Arda Güler y Bernardo Silva, que ofrecen más creatividad con el balón.
Mi móvil me dice que no tengo espacio en la memoria.
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) October 21, 2026
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Los números respaldan el cambio
Las estadísticas del partido contra el Leipzig reflejan el impacto del nuevo rol del capitán madridista. Valverde intervino en 116 ocasiones, frente a los 52 contactos registrados ante el Villarreal y los 47 que acumuló antes de su cambio de posición contra la Roma.
También destacó en otros apartados. El uruguayo completó cinco regates, realizó once recuperaciones, cinco despejes y cuatro entradas. Además, sumó once pases progresivos, una muestra de su capacidad para impulsar las jugadas desde la banda.
Su potencia física y su conducción en carrera son dos de sus principales virtudes. Desde el lateral, dispone de más espacio para aprovecharlas y avanzar hacia campo rival. En cambio, cuando juega como mediocentro, debe desenvolverse en zonas más congestionadas y asumir otras responsabilidades tácticas.
De las dudas a convertirse en una pieza clave
El propio Valverde había mostrado anteriormente sus reservas sobre jugar en defensa. Su frase «no he nacido para eso», pronunciada durante una etapa anterior, reflejó su preferencia por actuar en el centro del campo.
Sin embargo, su discurso ha cambiado con las últimas actuaciones. Tras el partido contra la Roma, el capitán aseguró que estaba feliz de seguir disfrutando de minutos y que daría el máximo para ayudar al equipo, independientemente de su posición. Mourinho también elogió su rendimiento ante el Leipzig, destacando su trabajo defensivo, sus incorporaciones al ataque y la asociación con Güler y Bernardo Silva.
Ahora, la incógnita está en el Clásico. El entrenador deberá decidir si mantiene a Valverde como lateral o busca otra combinación para aprovechar su despliegue físico. Por el momento, los resultados respaldan la apuesta: el Real Madrid ha encontrado en el uruguayo una solución para mejorar su juego por la banda derecha.






