El Getafe CF entre el sueño europeo y el golpe de realidad

Tras la derrota en Valencia, el equipo azulón afrontará un tramo decisivo marcado por bajas sensibles, un calendario exigente y un mensaje contundente de su entrenador.

El Getafe amanece con una mezcla de frustración y oportunidad. La derrota del lunes ante el Levante (1-0) habrá frenado la inercia positiva de un equipo que venía lanzado, pero no habrá borrado sus opciones de pelear por Europa. El golpe dolerá, sí, pero el horizonte seguirá abierto. La cuestión será si el conjunto de José Bordalás sabrá recomponerse a tiempo.

Y es que el técnico azulón, lejos de alimentar la ilusión desmedida, lanzó tras el partido un mensaje que resonará todavía mañana entre la afición: “Quizá producto también de los elogios durante todas estas semanas y, sobre todo, esta última, hablando mucho de Europa, hablando de cosas que no son reales, porque nuestra realidad es bien distinta y todo el mundo la sabe”. Un aviso directo. Una llamada a la tierra. Bordalás no quiere que el equipo pierda el foco.

El Getafe llegará a mañana aún digiriendo un partido extraño. El Levante, colista, se impuso con justicia tras un encuentro en el que los azulones fueron superados en intensidad, en duelos y en segundas jugadas, como reconoció el propio Bordalás.

David Soria detuvo dos penaltis, pero ni siquiera su exhibición bastó para sostener a un equipo irreconocible. El gol de Carlos Espí en el 83’ certificó la derrota y dejó un poso de preocupación. Aun así, la clasificación seguirá mostrando un Getafe competitivo, octavo, con margen para seguir soñando.

El Getafe llegará muy mermado a su visita a Anoeta. Zaid Romero, expulsado ante el Levante, no podrá jugar, y Domingos Duarte tampoco estará disponible tras cumplir ciclo de tarjetas. La ausencia simultánea de ambos centrales obligará a Bordalás a reconstruir la defensa desde cero.

La zaga quedará en manos de Boselli, que se perfilará como titular, mientras que Djené tendrá muchas opciones de retrasar su posición para ocupar el otro puesto en el eje. Abqar también se presentará como alternativa en caso de que el técnico busque un perfil más físico.

La buena noticia será que Bordalás ya habrá cumplido su sanción, al igual que Mauro Arambarri, que volverá a estar disponible para reforzar el centro del campo.

El calendario que afrontará el Getafe será determinante. La Real Sociedad en Anoeta será el primer gran desafío, y lo hará con la defensa en cuadro. Después, el equipo tendrá que medirse a rivales directos y otros que pelean por objetivos muy distintos, pero todos con algo en juego.

El Getafe llegará a este tramo final con una dinámica previa muy positiva, seis victorias en los ocho partidos anteriores al tropiezo en Valencia, y con un estilo reconocible: orden, competitividad y marcadores cortos. Si recupera esa versión, seguirá siendo candidato a Europa.

Bordalás insistió tras el partido en recordar de dónde viene el equipo: “Hace muy poquito estábamos hundidos; estamos hablando de este mismo año, en el mes de enero. Lo que ocurre es que el equipo ha tenido un rendimiento muy alto, hemos conseguido partidos y puntos muy importantes”. Europa será un sueño posible, pero no una exigencia. El Getafe tendrá que demostrar que lo del lunes fue solo un tropiezo y no un síntoma.

El Getafe seguirá dependiendo de sí mismo. Tendrá bajas, sí, pero también argumentos para creer. Tendrá un calendario duro, pero también la oportunidad de reivindicarse. Europa no estará garantizada, pero tampoco descartada. El equipo tendrá que elegir qué quiere ser: ¿el Getafe sólido, intenso y fiable que enamoró en febrero y marzo, o el que se diluyó en Valencia? La respuesta llegará en el campo. Y puede cambiarlo todo.

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