En el fútbol, pocas cosas generan tanto debate como la elección de los jugadores que representan a un país en un Mundial. Sin embargo, hay casos en los que esta discusión debería ser mucho más sencilla. El de Gerard Moreno es uno de ellos. El delantero del Villarreal ha demostrado durante años que no solo es un goleador fiable, sino también un jugador inteligente, que se asocia bien con la mayoría de sus compañeros y perfectamente adaptable a distintos sistemas de juego. No es el típico nueve estático. Participa en la construcción, asiste, se mueve entre líneas y entiende el juego colectivo como pocos. En una selección donde el juego asociativo es clave y la posición de delantero no está demasiado clara más allá de Mikel Oyarzábal, Gerard Moreno encaja a la perfección.
Además, sus cifras hablan por sí solas. Temporada tras temporada, Gerard Moreno ha mantenido un rendimiento constante, siendo decisivo tanto en LaLiga como en competiciones europeas. Es cierto que en estos últimos tiempos, se ha perdido algunos partidos y algunos tramos de la temporada por lesión, especialmente esta mismo año. Pero en caso de llegar en forma, y siendo un torneo corto con un titular ya decidido en su posición, el delantero del Villarreal no debería faltar en la convocatoria.
Su experiencia podría ser clave. Ha sido protagonista en partidos de máxima exigencia, demostrando personalidad y eficacia cuando más se le necesitaba. En un Mundial, donde cada detalle cuenta, tener jugadores con ese temple y esa veteranía podría marcar la diferencia en momentos determinados. El fútbol debe premiar el mérito, la constancia y la calidad. Y que mejor manera de hacerlo que añadiendo a Gerard Moreno en la lista definitiva de la Selección Española.






