No todos los futbolistas destacan por cifras visibles. Algunos aportan estabilidad, continuidad y una lectura del juego que condiciona el rendimiento global del equipo. Franco Mastantuono ha encajado en esa categoría durante esta su primera temporada en el Real Madrid. Su vuelta llega en un momento en el que el equipo ha perdido ritmo competitivo y acumula varios empates que le costaron el liderato de LaLiga.
Los resultados con él: un pleno que llama la atención
Los datos son claros. En los nueve encuentros en los que Mastantuono fue titular, el Real Madrid consiguió la victoria. Tras su lesión por pubalgia, diagnosticada el 2 de noviembre, el equipo solo pudo sumar una victoria en los cinco partidos que disputó sin él. Su aportación no se mide en goles, solo ha marcado uno, sino en la forma en que ayuda a que las jugadas tengan continuidad y a que el equipo progrese con orden.
Las consecuencias se vieron rápidamente. El lado derecho, que con Mastantuono solía ofrecer profundidad y apoyo constante, perdió protagonismo. En la visita a Montilivi, el Madrid canalizó un 40% de sus ataques por la izquierda, frente a solo un 26% por la derecha, un desequilibrio que se ha repetido en varios partidos.
Su recuperación y lo que puede aportar en el tramo que viene
Superada la pubalgia y tras varias semanas trabajando al margen, Mastantuono ha vuelto a entrenar sin molestias. Xabi Alonso confirmó que ya forma parte del grupo con normalidad. Su regreso no promete una transformación automática del equipo, pero sí recupera un perfil que ayuda a mejorar la estructura ofensiva y a dar mayor claridad a las posesiones.
El Madrid ha pasado por problemas más amplios, pero la falta de Mastantuono ha añadido un componente extra de inestabilidad en una zona del campo clave para el modelo de Xabi.
Un regreso que coincide con una necesidad evidente
La última vez que el argentino tuvo minutos fue el 1 de noviembre, en el 4-0 ante el Valencia. Desde entonces, el Madrid no solo perdió la regularidad, sino también parte de la presión avanzada y del orden en la salida, aspectos en los que Mastantuono había destacado por encima de lo que indica su experiencia.
Ahora, en pleno tramo exigente del calendario y con márgenes de error más estrechos, su vuelta puede ayudar a recuperar equilibrio. No es un jugador destinado a decidir partidos por sí solo, pero su perfil encaja con la continuidad y el apoyo que el equipo ha echado en falta en las últimas semanas.






