El Real Oviedo vive inmerso en un proceso de reconstrucción que va mucho más allá de la plantilla o del próximo entrenador. Tras el descenso a Segunda División, el Grupo Pachuca ha iniciado una profunda reflexión interna sobre el modelo de gestión que ha acompañado al club en los últimos años. Y fue el propio Jesús Martínez quien verbalizó públicamente esa sensación durante su última comparecencia: el proyecto necesita evolucionar porque la estructura actual ha llegado a un límite.
El dirigente mexicano realizó uno de los ejercicios de autocrítica más profundos desde la llegada del Grupo Pachuca al Oviedo. Martínez reconoció errores tanto en la planificación deportiva como en determinadas decisiones estructurales tomadas durante los últimos meses. Más allá del descenso, la propiedad considera que el gran problema fue la incapacidad del club para construir una organización suficientemente sólida que acompañara el crecimiento deportivo que exigía la Primera División.
📺 Desde las 18:00 horas, puedes seguir la rueda de prensa de Jesús Martínez en directo.
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La idea que manejan ahora desde México pasa por una transformación profunda. No se trata únicamente de cambiar nombres, sino de redefinir funciones, reforzar departamentos y modernizar una estructura que el propio club considera insuficiente para competir con estabilidad en la élite. El ascenso de César Martín, la llegada de Antonio Virgili y los movimientos previstos en la dirección deportiva forman parte de una misma estrategia: construir un Oviedo más profesionalizado, con una toma de decisiones más repartida y menos dependiente de unas pocas figuras ejecutivas.
Los ejemplos que mira el Oviedo para crecer
Dentro de esa nueva hoja de ruta, el club también analiza modelos de éxito recientes en LaLiga. La intención del Grupo Pachuca es entender qué estructuras han permitido a determinados equipos consolidarse en Primera División pese a disponer de presupuestos inferiores a los de otros rivales. Entidades como el Celta de Vigo, Villarreal o Athletic aparecen como referencias por su capacidad para desarrollar proyectos sostenibles y competitivos.
En Oviedo consideran que una de las grandes diferencias respecto a esos clubes está en la fortaleza de sus estructuras internas. La estabilidad en la dirección deportiva, la continuidad en los banquillos y una organización más consolidada son aspectos que el Grupo Pachuca quiere replicar en el futuro. El descenso ha servido además para evidenciar carencias que, según reconocen internamente, ya existían incluso durante el año del ascenso.
La urgencia del nuevo entrenador
Mientras se redefine el modelo institucional, la prioridad deportiva inmediata pasa por cerrar cuanto antes la contratación del nuevo entrenador. De hecho, el club trabaja con la intención de resolver el banquillo incluso antes de elegir definitivamente al nuevo director deportivo, una decisión poco habitual pero que refleja la urgencia con la que se afronta la planificación del próximo curso.
Gracias, Guillermo Almada 🫂💙
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Tras la salida de Guillermo Almada, el Grupo Pachuca considera fundamental acertar con la figura que liderará la reconstrucción deportiva en Segunda División. El objetivo es que el nuevo técnico participe desde el principio en la confección de la plantilla y en la definición del proyecto. Nombres como Jagoba Arrasate han aparecido en las últimas semanas alrededor del entorno azul, aunque la entidad mantiene abiertas varias opciones mientras acelera las conversaciones.
Todo forma parte de una misma idea: aprovechar el golpe del descenso para replantear por completo el funcionamiento del club. En el Oviedo asumen que el regreso a Primera terminó demasiado pronto, pero también creen que esta crisis puede convertirse en el punto de partida de una estructura más preparada para competir en el futuro.






