Mbappé silencia el Camp Nou y devuelve al Madrid a la pelea por LaLiga

El Real Madrid se lleva el Clásico (1-2) gracias a un doblete del francés y se coloca a solo tres puntos del Barcelona. Los de Flick tuvieron la remontada cerca, pero acabaron castigados cuando mejor estaban jugando.

Hay partidos que se ganan jugando mejor y otros que se ganan sabiendo cuándo golpear. El Real Madrid hizo lo segundo en el Camp Nou. No necesitó dominar durante los noventa minutos ni firmar una actuación brillante. Le bastó con aprovechar sus oportunidades y tener a Kylian Mbappé, que volvió a aparecer cuando más lo necesitaba su equipo.

El Clásico llegaba con un Barcelona líder, prácticamente intratable en su estadio y con la oportunidad de dejar al eterno rival a nueve puntos. Pero el fútbol tiene estas cosas. Lo que podía haber sido un golpe casi definitivo a las aspiraciones madridistas terminó convirtiéndose en una victoria que vuelve a meter a los blancos de lleno en la pelea por el campeonato.

El equipo de José Mourinho salió con las ideas bastante claras. Sin Vinícius, sancionado, el técnico portugués apostó por un Madrid paciente, ordenado y peligroso cuando encontraba espacios. El Barça tenía más balón, pero le costaba convertir esa posesión en ocasiones claras. Los blancos, por su parte, amenazaban cada vez que podían correr.

Arda Güler fue de los primeros en avisar, mientras que Diomande generaba problemas por banda. El Barcelona no terminaba de encontrarse cómodo y, para colmo, perdía a Xavi Espart por lesión antes de la media hora.

El primer golpe llegó en el minuto 41. Un despeje desafortunado de Gerard Martín acabó rebotando en Mbappé y entrando en la portería de Joan García. Un gol extraño, casi accidental, pero que valía exactamente lo mismo que cualquier otro. El Madrid se marchaba al descanso por delante y el Camp Nou empezaba a impacientarse.

La segunda parte tuvo otro protagonista durante muchos minutos. El Barcelona dio un paso adelante, empezó a recuperar balones más arriba y encontró por fin algo de la velocidad que le había faltado antes del descanso.

Pedri comenzó a aparecer con más frecuencia y Raphinha encontró el premio en el minuto 61. Una jugada nacida de un córner en corto terminó con el brasileño batiendo a Lunin con un disparo cruzado. El 1-1 devolvía la confianza a los de Flick y encendía a una grada que empezaba a creer en la remontada.

Y lo cierto es que el Barça tuvo sus oportunidades.

Gerard Martín se encontró con una gran intervención de Lunin en un remate de cabeza y Lamine Yamal estuvo cerca de marcar con uno de esos disparos colocados que tantas veces terminan dentro. El Madrid sufría, había perdido frescura y parecía conformarse con sobrevivir al empuje azulgrana.

Corría el minuto 87 cuando Camavinga, que había entrado poco antes, encontró el espacio que el Barcelona llevaba varios minutos dejando a su espalda. El francés superó a Cubarsí y puso el balón para Mbappé, que solo tuvo que empujarlo a la red.

Era el 1-2. Y prácticamente la sentencia.

El Camp Nou pasó de soñar con una remontada a contemplar cómo se escapaban tres puntos que parecían estar mucho más cerca apenas unos minutos antes.

Mbappé firmaba su doblete y se convertía en el gran protagonista de una noche en la que tampoco necesitó ofrecer su versión más espectacular. Estuvo donde tenía que estar. Y para un delantero de su nivel, muchas veces eso es suficiente.

El Madrid también encontró respuestas en otros nombres. Tchouaméni sostuvo buena parte del trabajo en el centro del campo, Diomande fue una amenaza constante y Lunin respondió cuando el Barcelona más apretaba.

Pero cabe destacar también la figura de Jude Bellingham. El inglés fue de lo más destacado del equipo blanco e hizo jugadas que rememoraron al mismísimo Zinedine Zidane.

La derrota deja al Barcelona con algunas preguntas. El equipo de Flick sigue siendo líder, pero encadena dos tropiezos importantes ante PSG y Real Madrid. En ambos casos ha comprobado que tener el balón y llevar la iniciativa no siempre basta, especialmente cuando enfrente hay rivales capaces de castigar cualquier error.

Para Mourinho, en cambio, la victoria supone mucho más que tres puntos. Ganar en el Camp Nou, frenar la racha azulgrana y situarse a solo tres puntos del liderato es una forma de recordar que su Madrid sigue muy vivo.

Queda muchísima temporada y sería precipitado sacar conclusiones definitivas en octubre. Pero el Clásico sí deja una sensación clara: el Barcelona ha perdido una oportunidad magnífica para abrir una brecha importante y el Real Madrid ha recuperado terreno cuando más lo necesitaba.

Y en medio de todo, Mbappé. Dos goles, una victoria y un Camp Nou en silencio.

LaLiga vuelve a estar abierta.

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