En el fútbol ha habido carreras de todo tipo, pero muy pocas comparables a la de «El Mago». Santiago Cazorla González nació el 13 de diciembre de 1984 en Fonciello, en el concejo de Lugo de Llanera, en Asturias. Su historia va más allá del talento. Es la historia de un futbolista que ha terminado siendo un símbolo del fútbol español.
Para entender a Santi Cazorla no basta con analizar su fútbol. Hay que volver al principio, al contexto en el que se formó como persona y como jugador. Y ese lugar es el Real Oviedo. Cazorla no era simplemente un canterano más. Era un niño asturiano que creció sintiendo el club como parte de su vida cotidiana, en una región donde el fútbol se vive con una gran identidad local. Desde muy pequeño, su relación con el balón ya era distinta. Lo más llamativo no era solo su habilidad, sino su comprensión del juego, que sobresalía sobre la del resto de sus compañeros.
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En 2003, el Real Oviedo atravesaba una de las peores crisis de su historia. Problemas económicos graves, descenso administrativo y una estructura debilitada obligaron al club a desprenderse de sus jóvenes talentos. Santi Cazorla no se fue porque quisiera crecer en otro sitio. Se fue porque el club no podía sostenerlo. En aquel momento, jugaba en el Real Oviedo U19, y fue tras pasado al que sería otro de los equipos de su vida, el Villarreal.
Primera etapa en el Villarreal
La primera gran etapa de Santi Cazorla en el Villarreal supuso su consolidación como futbolista profesional. Dejó de ser una promesa procedente de una cantera afectada por las circunstancias económicas para convertirse en uno de los centrocampistas más influyentes del fútbol español. Su llegada al Villarreal B en 2003 coincidió con el crecimiento de un club que empezaba a asentarse en la élite. Sin embargo, su integración no fue inmediata. El Villarreal de aquellos años era un equipo competitivo, con jugadores experimentados y un estilo ya definido, lo que obligó a Cazorla a recorrer un camino más largo de lo esperado. Durante sus primeras temporadas alternó entre el filial y el primer equipo, en un proceso de adaptación que fue tanto futbolístico como personal.
El punto de inflexión llegó con su cesión al Recreativo de Huelva en la temporada 2006-07. Aquel año lejos de Vila-real fue fundamental. Por primera vez tuvo continuidad, responsabilidad y la posibilidad de equivocarse sin la presión de un entorno más exigente. Cuando regresó al Villarreal encontró un ecosistema ideal para desarrollar su fútbol. Santi Cazorla no era un jugador de físico imponente pero lo compensaba con inteligencia, precisión y una comprensión del juego excepcional. Uno de los aspectos que más lo diferenciaban era ser ambidiestro. Podía perfilarse hacia cualquier lado, ejecutar con ambas piernas con la misma naturalidad y desbordar en espacios reducidos. Esa imprevisibilidad lo convertía en un futbolista muy difícil de defender.
La temporada 2007-08 marcó el punto de esta primera etapa. El Villarreal logró un histórico subcampeonato de LaLiga, solo superado por el Real Madrid. Santi Cazorla fue una de sus piezas clave.
Santi Cazorla is at the Europa League final supporting Villarreal.
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He had three different stints with the club, including his senior debut in 2003 and his 2018 comeback after injuries nearly ended his career 💛 pic.twitter.com/jTLblW3BCk
Rumbo al Málaga CF y a la Premier League
La salida de Santi Cazorla del Villarreal CF en 2011 no puede entenderse solo como una decisión deportiva. Fue consecuencia de una situación económica complicada que afectaba directamente al club. Aunque el equipo seguía siendo competitivo, la necesidad de equilibrar cuentas obligó a tomar decisiones importantes. Entre ellas, la venta de algunos de sus jugadores más valiosos. Santi Cazorla, ya consolidado como uno de los centrocampistas más talentosos de LaLiga, se convirtió en un jugador muy deseado en el mercado. Su rendimiento constante y su inteligencia táctica lo hacían especialmente atractivo para proyectos ambiciosos. Así fue como el Málaga CF, impulsado en ese momento por una fuerte inversión y con aspiraciones europeas, apostó por él.
Aquel Málaga CF acabaría LaLiga en cuarta posición, con jugadores como Carlos Kameni, Joris Mathijsen, Nacho Monreal, Enzo Maresca, Isco, Joaquín o Ruud Van Nistelrooy. Esta plantilla consiguió clasificar al equipo andaluz para disputar la Champions League por primera vez en su historia.
Tras su etapa en Málaga, Santi Cazorla dio el salto a la Premier League fichando por el Arsenal en 2012. Allí vivió algunos de los mejores años de su carrera. Bajo la dirección de Arsène Wenger, se convirtió en un jugador fundamental. Su capacidad para organizar el juego, su precisión técnica y su inteligencia lo hicieron indispensable en el esquema del equipo. Fue clave en la conquista de dos FA Cup (2014 y 2015), destacando especialmente en la final de 2014 con un gol decisivo de falta.
A moment of magic on the biggest stage 😮💨
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On this day in 2014, Santi Cazorla inspired us to FA Cup glory with a stunning free-kick 🎯 pic.twitter.com/YnhNW0CG2A
Su etapa en el Arsenal quedó marcada por la grave lesión que sufrió en 2016. Lo que parecía un problema físico común derivó en un proceso médico extremadamente complejo, con múltiples operaciones y un largo periodo de inactividad que puso en duda su continuidad en el fútbol profesional. Una lesión en el tendón de Aquiles que pudo costarle una amputación de pierna y que le tuvo fuera de los terrenos de juego casi 2 años. Cuando finalizó su contrato en 2018, el club decidió no renovarlo, en gran parte por la incertidumbre sobre su estado físico. Fue entonces cuando regresó al Villarreal.
Segunda etapa en el Villarreal
Santi Cazorla llevaba casi dos años sin jugar un partido oficial. Venía de atravesar uno de los procesos médicos más duros que se recuerdan en el fútbol profesional con múltiples operaciones, infecciones graves, reconstrucción del tendón de Aquiles y la incertidumbre sobre si podría volver siquiera a competir, no ya al máximo nivel, sino a cualquier nivel. Cuando el Villarreal decide incorporarlo, lo hace asumiendo un riesgo evidente. Era una apuesta basada tanto en el conocimiento del jugador como en el vínculo emocional que los unía.
Desde sus primeros partidos, Cazorla dejó claro que no estaba allí para retirarse, sino para competir. Aunque su físico ya no era el de sus mejores años, su inteligencia futbolística permanecía intacta, e incluso parecía más refinada. Supo adaptar su juego: menos explosividad, más control; menos recorrido, más pausa; menos físico, más cabeza.
La afición del Villarreal lo entendió perfectamente. La relación entre Cazorla y la grada fue especial desde el primer día, pero tras su regreso adquirió un significado distinto. Además, su presencia tuvo un efecto contagio dentro del vestuario. Jugadores más jóvenes encontraron en él un referente no solo futbolístico, sino también humano. Su forma de entender el juego y su humildad marcaron el tono de un equipo que necesitaba reconstruirse.
#VillarrealTV 📺 | Con ocho goles y seis asistencias, @19SCazorla es el centrocampista más influyente de @LaLiga.
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Regreso a Oviedo
En Catar, Santi Cazorla había mantenido un rendimiento competitivo alto dentro de un contexto menos exigente que el europeo. En el Al Sadd acumuló minutos, regularidad y protagonismo, actuando como organizador del juego y pieza central del equipo. Esa continuidad fue clave para llegar a la recta final de su carrera en condiciones físicas suficientes como para plantearse un último baile en el fútbol español. El Real Oviedo se encontraba en un momento de reconstrucción deportiva en Segunda División, con el objetivo de consolidar un proyecto competitivo que aspirara al ascenso.
A nivel institucional, su fichaje también tenía un impacto claro, ya que proporcionaría un incremento de visibilidad mediática. No se trataba solo de incorporar a un futbolista veterano, sino a una figura reconocible con capacidad para proyectar estabilidad en el proyecto. El regreso de Santi Cazorla al Real Oviedo coincidió con una fase en la que el objetivo prioritario del club era dar el salto definitivo a Primera División tras años de estabilidad en Segunda División sin lograr el ascenso.
Tras 24 años sin pisar primera división, el equipo finalmente consiguió el tan deseado ascenso. Quedó tercero en LaLiga Hypermotion por detrás de Levante U.D. Y Elche FC, teniendo que disputar los playoffs de ascenso. En las semifinales consiguió eliminar al U.D. Almería, para enfrentarse en la final al C.D. Mirandés. Tras un 1-0 en el partido de ida, los asturianos consiguieron darle la vuelta y ganar 3-1 en la vuelta para certificar su ascenso 24 años después. Santi Cazorla, que había sido pieza clave, consiguió llevar de nuevo al club de su vida a primera división.
Esto dijo en su primer partido en La Cerámica con la camiseta del Real Oviedo: «Muy especial. Aquí he pasado media vida deportiva. Nueve años maravillosos, siempre lo he dicho, que me han tratado como un hijo más. Así lo siento y agradecido del cariño que me dan. Cada día que me ve gente del Villarreal, para mí es un privilegio venir a casa y disfrutar».
UN GOL QUE VALE UN ASCENSO…¡24 AÑOS DESPUÉS!
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Un gol que devuelve al Real Oviedo al sitio que nunca debió abandonar 🏆🩵#LALIGAHYPERMOTION pic.twitter.com/808IPCEhyy
La importancia en la Selección Española
Santi Cazorla fue un futbolista importante dentro de la selección española, aunque su papel no siempre fue el de protagonista principal ni el de figura mediática. Su contribución debe entenderse dentro de una de las etapas más exitosas de la historia del fútbol español, en la que el equipo conquistó la Eurocopa de 2008 y la Eurocopa de 2012. España contaba con una generación extraordinaria de centrocampistas y atacantes, lo que hacía muy difícil para cualquier jugador hacerse con un puesto fijo en el once titular.
Aportó mucho valor al grupo gracias a su enorme versatilidad. Podía jugar en varias posiciones del centro del campo y del ataque, actuando como interior, extremo en ambas bandas o incluso mediapunta. Esta capacidad para adaptarse a diferentes roles lo convirtió en un recurso muy útil para los seleccionadores, especialmente para Vicente del Bosque, que necesitaba jugadores capaces de mantener el nivel del equipo sin alterar su estilo de juego basado en la posesión y el control del balón.
Su papel también fue clave en términos de profundidad de plantilla. En torneos cortos como una Eurocopa, donde la gestión del esfuerzo físico es fundamental, disponer de jugadores como Cazorla permitía mantener el nivel del equipo cuando era necesario realizar rotaciones. Aunque no siempre fuera titular, su entrada desde el banquillo garantizaba que el rendimiento colectivo no se viera afectado, algo esencial en equipos campeones.
Cazorla formó parte de varias convocatorias importantes. Se proclamó campeón con la Selección Española en la Eurocopa de 2008 y en la de 2012. El Mundial de 2010 se lo perdió debido a una lesión. Su mejor participación se produjo en 2012, donde tuvo más protagonismo. En la memoria del fútbol español, Santi Cazorla no es solo un nombre dentro de una generación ganadora, sino un gran ejemplo de que el éxito colectivo también se construye desde la discreción, la inteligencia y la constancia.
Aquí os dejamos una foto de Santi Cazorla celebrando su segundo título de Campeón de Europa. Felicidades crack! pic.twitter.com/bBtCxCZm
— Málaga CF (@MalagaCF) July 1, 2012






