¿Un último empujón hacia Europa azulones?

El Coliseum se convierte en el último empujón. La posibilidad de Europa está más viva que nunca. No por casualidad, no por metáfora gratuita, sino porque el Getafe llega a la última jornada con algo que hace unos meses parecía impensable: depender de sí mismo para asegurar plaza en la Conference League. Una victoria ante Osasuna basta. Solo eso. Tres puntos que pueden cambiar el relato de toda una temporada.

El Coliseum Alfonso Pérez, que tantas veces ha sido refugio, fortaleza y trinchera, se prepara para una tarde que puede quedar grabada en la memoria azulona. El Getafe llega con la sensación de haber exprimido cada partido, cada duelo, cada balón dividido. No ha sido un camino limpio ni brillante, pero sí reconocible: competir hasta el último aliento, como exige Bordalás, como exige la identidad del club.

Osasuna, por su parte, aterriza con otras urgencias clasificatorias, se juega un posible descenso a Segunda División. No regalará nada. No lo ha hecho nunca. Y eso convierte el partido en un examen de madurez para un Getafe que sabe que no puede fallar.

La ecuación es sencilla: si el Getafe gana, jugará la Conference League. No hay que mirar otros campos, no hay que esperar favores ajenos, no hay que hacer cuentas. El premio está ahí, a un partido, a noventa minutos de distancia.

La temporada ha tenido altibajos, rachas de solidez y momentos de dudas, pero el equipo ha llegado vivo al final. Y eso, en una Liga tan exigente, ya es un mérito enorme. Bordalás lo ha repetido en varias ocasiones: “Hay que tener los pies en el suelo”. Pero incluso él sabe que este Getafe ha hecho méritos suficientes para soñar.

El técnico alicantino ha insistido en no dejarse llevar por la euforia. Su discurso, firme y reconocible, apunta a la prudencia, pero también deja entrever que el equipo está preparado para dar el paso definitivo. El vestuario lo sabe. La afición lo sabe. Y el club, silenciosamente, también lo sabe.

No se trata solo de clasificarse para Europa. Se trata de lo que significaría para el proyecto, para la ciudad, para un equipo que ha construido su identidad desde la humildad y el esfuerzo. Europa sería la recompensa a un año de resistencia y convicción.

El ambiente será determinante. El Getafe necesita un estadio lleno, ruidoso, empujando desde el primer minuto. La imagen que acompaña este artículo lo resume a la perfección: el club mira hacia arriba, hacia ese lugar donde se guardan los sueños que parecen imposibles hasta que dejan de serlo.

El domingo, el Coliseum no solo será un estadio. Será un símbolo. Un recordatorio de que el Getafe, cuando se lo propone, es capaz de desafiar cualquier pronóstico.

El partido ante Osasuna no es una final oficial, pero lo parece. Lo es para el Getafe. Lo es para una afición que ha sufrido, que ha celebrado, que ha dudado y que ahora vuelve a creer. Europa está ahí, esperando. Solo falta dar el paso.

Y quizá, solo quizá, haya alguien ahí arriba que también quiera ver al Getafe en Europa.

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