El Girona FC salió de Mestalla con una derrota dolorosa (2-1) en un partido directo por la permanencia ante el Valencia CF. Un duelo intenso, de alternativas, en el que los de Míchel Sánchez reaccionaron tarde y acabaron sin premio pese a rozar el empate en los minutos finales.
Primera mitad estable y tranquila
La primera mitad dejó un partido tenso, condicionado por la necesidad de ambos equipos. El Girona manejó más el balón en los primeros compases, aunque el Valencia generó las ocasiones más claras, con un disparo al palo de Lucas Beltrán y varias llegadas peligrosas de Umar Sadiq. Los catalanes también tuvieron la suya antes del descanso con una falta de Claudio Echeverri que pasó rozando el gol.
Locura desbordada en la segunda mitad
Pero todo se rompió tras el descanso. En una transición rápida, Largie Ramazani abrió el marcador con una gran acción individual. Poco después, en el minuto 58, Sadiq amplió la ventaja de cabeza tras un centro de José Gayà, dejando muy tocado al conjunto gerundense.
La reacción, sin embargo, fue inmediata. Apenas un minuto después, Joel Roca recortó distancias y devolvió al Girona al partido. Desde ahí, el encuentro cambió de guion. El conjunto visitante dio un paso adelante y encerró al Valencia, acumulando llegadas y obligando a sufrir a Mestalla.
En el tramo final, el empate estuvo muy cerca. Cristhian Stuani tuvo la más clara en el minuto 90, pero apareció Stole Dimitrievski con una parada salvadora para sostener la victoria local.
El Girona lo intentó hasta el último suspiro, empujó con orgullo, pero se quedó sin recompensa en una noche en la que compitió, reaccionó, pero pagó caros sus errores.
La derrota no cambia el objetivo, pero sí aprieta una lucha por la permanencia que sigue al rojo vivo. El Girona dejó escapar una oportunidad importante en Mestalla y ahora deberá reaccionar rápido para no complicarse en este tramo decisivo de la temporada.






