¿Defensa de cuatro o de cinco? El dilema que se abre en el equipo de Bordalás

El Getafe tiene una identidad. Eso es indiscutible. José Bordalás ha construido durante años un equipo reconocible, competitivo y capaz de adaptarse a prácticamente cualquier escenario. Pero incluso dentro de una identidad tan marcada existen caminos diferentes. Y ahora, con la lesión de Kiko Femenía en el bíceps femoral, el técnico azulón vuelve a tener encima de la mesa una decisión que puede marcar la evolución del equipo: ¿es mejor jugar con cuatro defensas o mantener la defensa de cinco?

La cuestión no nace únicamente de una lesión. Viene de lo que el propio Getafe ha demostrado sobre el césped durante este inicio de temporada. Porque cuando el equipo ha formado con cuatro atrás, las sensaciones han sido especialmente positivas. Y ahí aparecen dos ejemplos difíciles de ignorar: la ida de la previa de Conference League ante el Partizán y el triunfo frente al Racing. Dos partidos, dos contextos diferentes y una misma conclusión: el Getafe con cuatro defensas también sabe competir.

La ida frente al Partizán fue probablemente uno de los mejores ejemplos. El Getafe se impuso 3-1 y consiguió encarrilar una eliminatoria que acabaría llevando al equipo a la fase de liga de la Conference League. Pero más allá del resultado, aquella noche dejó una sensación importante: el equipo se sintió cómodo con cuatro defensas. No necesitó sumar un central más para ser sólido, ni perdió su capacidad para presionar, competir los duelos y salir hacia adelante.

Algo parecido ocurrió frente al Racing. El Getafe consiguió una victoria por 1-0, con un equipo que volvió a mostrar una enorme capacidad para proteger su portería y competir hasta el último minuto. David Soria fue decisivo deteniendo un penalti y Enes Ünal terminó dando los tres puntos en el tramo final. Y hay un dato que hace todavía más interesante el debate: entre la ida del Partizán y el Racing, el Getafe dejó claro que no necesita obligatoriamente cinco defensas para ser un equipo defensivamente fiable.

Aquí aparece Kiko Femenía. El lateral estaba siendo una pieza importante dentro de la estructura del equipo, pero tuvo que abandonar el partido ante el Celta por molestias y Bordalás confirmó posteriormente que podía tratarse de una lesión en el isquiotibial. Su ausencia puede tener consecuencias tácticas.

Porque si el sistema de cinco utiliza a los carrileros como una pieza fundamental para dar profundidad y amplitud, perder a un futbolista como Kiko obliga a buscar alternativas. Y eso puede llevar a Bordalás a modificar piezas o, directamente, a apostar por una estructura diferente. Con cuatro defensas, el escenario cambia. La responsabilidad de ocupar las bandas se reparte de otra manera, el centro del campo puede ganar un efectivo y el equipo puede tener más facilidad para juntar líneas sin depender tanto del recorrido de los carrileros. No significa que una formación sea mejor que la otra. Significa que, en este momento, la plantilla puede estar dando argumentos para explorar más la primera.

Bordalás no renunciará fácilmente a aquello que tantos resultados le ha dado. La defensa de cinco permite al Getafe ser agresivo, cerrar espacios, proteger el área y convertir cada partido en una batalla. Es una de las señas de identidad del equipo. Pero el fútbol también exige evolucionar. Y quizá la clave no esté en elegir definitivamente entre cuatro o cinco, sino en tener la capacidad de utilizar ambos sistemas sin que el equipo pierda su esencia

El Getafe ya ha demostrado que con cuatro puede ganar. También ha demostrado que puede ser sólido. Y, sobre todo, ha demostrado que puede hacerlo en partidos de máxima exigencia. Por eso, la lesión de Kiko Femenía puede terminar siendo algo más que una baja. Puede ser la oportunidad para que Bordalás compruebe si aquella defensa de cuatro que funcionó contra el Partizán y el Racing puede convertirse en algo más que un recurso puntual.

La pregunta parece sencilla: ¿cuatro o cinco? Pero quizá el verdadero interrogante sea otro: ¿qué sistema hace mejor al Getafe actual? Porque si algo ha demostrado este inicio de temporada es que el equipo compite independientemente del dibujo. El problema no está en cuántos defensas aparecen en la alineación, sino en conseguir que todos sepan qué hacer cuando el balón empieza a rodar.

La defensa de cinco representa al Getafe que conocemos. La de cuatro, en cambio, puede representar al Getafe que todavía está por descubrir. Y ahora, con Kiko Femenía fuera de escena, Bordalás tiene delante una decisión que puede parecer obligada por las circunstancias… pero que quizá termine abriendo una puerta que hasta ahora permanecía entreabierta. Porque a veces una lesión no cambia un equipo. A veces simplemente obliga a mostrar una versión que ya estaba ahí.

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