El futuro de Guillermo Almada se enfría en el Real Oviedo mientras Arrasate gana fuerza

El descenso a Segunda y el mal final de temporada han abierto el debate sobre el banquillo azul, con el técnico uruguayo cada vez más lejos del Tartiere

El Real Oviedo ya trabaja en la planificación de la próxima temporada y una de las grandes incógnitas gira alrededor del banquillo. La continuidad de Guillermo Almada, que hace apenas unas semanas parecía bien encaminada, se ha llenado de dudas tras el descenso del equipo y el mal cierre de campaña. El técnico uruguayo evitó confirmar su futuro en las últimas comparecencias públicas y desde el club ya se estudian diferentes alternativas para liderar el nuevo proyecto en Segunda División.

La derrota ante el Deportivo Alavés en el último partido en el Carlos Tartiere terminó de aumentar el desgaste alrededor del entrenador. Parte de la afición mostró abiertamente su malestar con cánticos contra Almada y el ambiente dejó la sensación de que el ciclo podría estar cerca de terminar. El propio técnico alimentó esa incertidumbre al asegurar que “no está atornillado en ningún banquillo” y que respetará cualquier decisión que tome el club.

El descenso del Oviedo ha cambiado completamente el escenario. El conjunto azul regresaba este curso a Primera División 24 años después, además en plena celebración de su centenario, pero la temporada terminó convirtiéndose en una enorme decepción. La inestabilidad en el banquillo, con hasta tres entrenadores distintos, y la falta de regularidad competitiva acabaron condenando al equipo.

Aunque la llegada de Almada mejoró algunos aspectos competitivos del equipo, los resultados nunca terminaron de acompañar. El Oviedo siguió mostrando problemas defensivos y una enorme dificultad para transformar buenas actuaciones en victorias. El propio técnico defendió públicamente la entrega de sus jugadores y pidió esperar al final del campeonato antes de tomar decisiones sobre su continuidad, pero dentro del club ya existe la sensación de que puede ser el momento de iniciar un nuevo ciclo.

En ese contexto, empiezan a surgir nombres para ocupar el banquillo azul la próxima temporada. Uno de los que más fuerza ha ganado en las últimas horas es el de Jagoba Arrasate. El técnico vasco, que recientemente terminó su etapa en el Mallorca, gusta mucho por su experiencia, su conocimiento de la categoría y su capacidad para construir proyectos sólidos a medio plazo.

Desde distintos sectores cercanos al club consideran que Arrasate encajaría perfectamente en el nuevo modelo que el Grupo Pachuca quiere implantar en Oviedo tras el descenso. Aun así, la decisión todavía no está tomada y el futuro de Almada continúa oficialmente abierto. El uruguayo mantiene conversaciones pendientes con la propiedad para analizar la planificación deportiva, aunque cada día parece más complicado imaginarle sentado en el banquillo azul la próxima temporada.

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