El Getafe B cae 0-2… pero no se rinde: la remontada de Manu del Moral empieza en Las Gaunas

El 0-2 del Getafe B ante la UD Logroñés en la Ciudad Deportiva entra en esa categoría que separa a los grupos que se rinden de los que se levantan. Y si algo ha demostrado este filial durante toda la temporada es que, cuando el golpe es más fuerte, más fuerte responde.

El filial azulón compitió, buscó, insistió y tuvo fases de dominio que, en un día más preciso, habrían cambiado por completo la historia del partido. La UD Logroñés golpeó en los momentos clave y se llevó un resultado enorme para lo que se vio sobre el césped. Pero el fútbol de playoff no entiende de justicia: entiende de carácter. Y ahí, este Getafe B no tiene nada que envidiar a nadie.

Porque incluso con el 0-2, no hubo un gesto de resignación. El equipo siguió corriendo, presionando, creyendo. Esa es la señal inequívoca de un grupo que no está acabado, sino herido. Y los equipos heridos, cuando creen en lo que hacen, son peligrosos.

En noches como esta, la figura del entrenador pesa. Y Manu del Moral, que ha construido un equipo reconocible, valiente y competitivo, sabe perfectamente qué toca ahora: calma, convicción y mensaje claro. Su trabajo durante toda la temporada ha sido moldear un grupo joven para competir como veteranos. Y lo ha conseguido.

Este 0-2 no cambia su discurso ni su plan. Al contrario: lo refuerza. Porque si alguien conoce la dureza de los playoffs, la importancia de los detalles y la fuerza de creer, es él. Y su plantilla lo sigue.

Un 0-2 obliga a una gesta, sí. Pero no es una montaña imposible. Un gol en Las Gaunas cambia el aire, cambia el ritmo, cambia la eliminatoria. Y este filial ya ha demostrado que sabe jugar bajo presión, que no se achica en escenarios grandes y que tiene argumentos para incomodar a cualquiera.

Este equipo no es solo talento joven. Es competitividad pura. Es un vestuario que ha aprendido a sufrir, a madurar, a responder cuando el contexto se vuelve adverso. Y ahora, con todo en contra, es cuando más se reconoce su identidad.

La historia del fútbol está llena de remontadas que empezaron con un marcador adverso y un vestuario que se negó a rendirse. El Getafe B tiene fútbol, tiene hambre y tiene un plan. Y sobre todo tiene algo que no se entrena: la convicción de que puede hacerlo.

La vuelta no será un trámite para nadie. Será un partido de personalidad, de ritmo, de valentía. Y ahí, este filial tiene mucho que decir. El 0-2 no es un final. Es un desafío. Y este equipo, con Manu del Moral al frente, siempre ha respondido mejor cuando el desafío crecía.

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