El Real Oviedo, primer descendido a Segunda División

El regreso a Primera dos décadas después y el año del centenario terminan con el Oviedo de vuelta en Segunda División

El Real Oviedo ya es equipo de Segunda División. El empate del Girona en Vallecas confirmó de forma matemática el descenso del conjunto azul, que pone fin a su regreso a la élite apenas una temporada después. La permanencia llevaba semanas pareciendo una misión imposible, pero el desenlace no deja de ser un golpe durísimo para una afición que soñaba con consolidarse en Primera tras más de dos décadas de espera.

La caída duele todavía más por el contexto. El Oviedo regresó este curso a Primera División después de 24 años de ausencia, culminando en 2025 uno de los ascensos más celebrados de su historia. El retorno coincidía además con el centenario de la entidad, una temporada llamada a convertirse en una fiesta permanente para el oviedismo. Pero el año que debía ser histórico acabó transformándose en una pesadilla deportiva.

Uno de los grandes problemas del Oviedo durante toda la temporada fue la falta de continuidad en el banquillo. El club arrancó el curso con Veljko Paunovic, héroe del ascenso, pero de un día para otro y de manera incomprensible, se produjo un cambio temprano. Después llegó Luis Carrión, que tampoco consiguió darle regularidad al equipo, antes de la apuesta definitiva por Guillermo Almada en diciembre. Tres entrenadores distintos en apenas unos meses reflejan perfectamente la sensación de improvisación y nerviosismo que acompañó al equipo durante gran parte del campeonato.

Y lo cierto es que el problema no ha venido solo del banquillo. Los mandatarios del Real Oviedo ya reconocían en el mes de febrero, tras el mercado invernal, que la gestión no había sido la más idónea. Agustín Lleidadirector general,Roberto Suárezdirector deportivo, tomaron la palabra y fueron críticos con la temporada. Lleida fue claro, sincero y directo: «Hemos cometido errores uno detrás de otro. Es posible que no estuviéramos preparados para competir en Primera División 24 años después. He pedido disculpas y las reitero otra vez«.

Pero a pesar de todo, la plantilla tampoco terminó de encontrar una identidad clara. El Oviedo fue competitivo en algunos momentos puntuales, especialmente en victorias de prestigio como las logradas ante el Girona o el Celta, pero nunca consiguió sostener ese nivel durante varias jornadas consecutivas. El equipo vivió demasiados partidos al límite, siempre obligado a remar desde atrás y castigado por errores individuales.

Si hubo un aspecto que terminó marcando el destino del conjunto azul, fue su fragilidad defensiva. El Oviedo encajó goles con demasiada facilidad durante todo el curso y nunca logró transmitir sensación de seguridad atrás. Las continuas rotaciones, las lesiones y la falta de regularidad en la línea defensiva acabaron penalizando a un equipo que necesitaba hacerse fuerte en el Tartiere para sobrevivir.

Ni las llegadas de futbolistas de primer nivel y con experiencia internacional, como David Carmo o Eric Bailly en verano, han sido suficientes para paliar el problema. Almada intentó reconstruir la defensa en varias ocasiones, alternando sistemas y nombres, pero el equipo siguió concediendo demasiado. En una temporada tan exigente y con una zona baja tan comprimida, cada error se pagó carísimo.

El Oviedo tampoco encontró refugio en la clasificación. La permanencia en esta liga se convirtió en una batalla despiadada, con hasta diez equipos separados por apenas seis puntos durante semanas. La salvación dejó de estar fijada en los habituales 40 puntos y obligó a todos los implicados a sostener un ritmo competitivo altísimo. El conjunto asturiano nunca consiguió engancharse definitivamente a esa pelea y terminó quedándose atrás demasiado pronto. Desde la jornada 11 que el conjunto carbayón es colista. No ha podido en ninguna jornada moverse de esa posición.

Aun así, el equipo nunca dejó de competir. El empate frente al Getafe, jugando con nueve futbolistas, fue una muestra más del orgullo de una plantilla que siguió luchando incluso cuando el descenso parecía inevitable. Pero el fútbol no entiende de romanticismo ni de aniversarios. Y el mismo año en el que el Oviedo celebraba su centenario y su regreso a la élite terminó con el club de nuevo en Segunda División.

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