Del subcampeón no se acuerda nadie

España jugará la final del Mundial 2026

Hay noches que no se olvidan nunca. Anoche, mientras sonaba el pitido final y veía a los jugadores abrazarse sobre el césped, no pude evitar viajar dieciséis años atrás. Volví a ser aquel niño que soñó con ver a España campeona del mundo. Volví a recordar los nervios, los gritos en casa, los abrazos, las lágrimas y esa sensación de pensar que aquello era irrepetible.

Pero aquí estamos otra vez. España vuelve a jugar una final del Mundial. Solo escribir esa frase pone la piel de gallina.

Durante mucho tiempo pensamos que la generación de Casillas, Puyol, Xavi, Iniesta, y Villa era un milagro que nunca volveríamos a vivir. Nos acostumbramos a recordar 2010 como un recuerdo precioso, pero lejano. Como algo que contaríamos a nuestros hijos diciendo: «Yo estuve allí cuando España ganó un Mundial.»

Nunca imaginé que algún día podría decir también: «Yo viví otra final.» Y eso es lo que hace tan especial a esta Selección.

Ayer no ganó un partido. Ayer nos devolvió la ilusión. Francia era una de las grandes favoritas. Muchos pensaban que ahí terminaba el sueño. Pero España no compitió. España pasó por encima de los franceses. Dani Olmo fue una maravilla. Rodri volvió a demostrar por qué es tan importante en este equipo. La defensa rozó la perfección. Y ‘la Roja’ transmitió algo que no se puede entrenar: confianza.

Ahora da igual que el rival sea Inglaterra o Argentina. Claro que son selecciones increíbles. Claro que cualquiera puede ganar una final. Pero, por primera vez desde hace muchísimo tiempo, yo siento que España es la favorita.

Luis Aragonés dijo antes de la Eurocopa de 2008 una frase que terminó convirtiéndose en historia: «Del subcampeón no se acuerda nadie.» No era una frase para meter presión. Era una forma de entender el fútbol. De recordar que las oportunidades como esta aparecen muy pocas veces en la vida.

Por eso el domingo no será un partido cualquiera. Será uno de esos días que recuerdas toda la vida. Uno de esos días en los que llamas a tus amigos horas antes del partido. En los que comes rápido porque solo piensas en que llegue la hora. En los que el himno se canta más fuerte que nunca. En los que los noventa minutos parecen una eternidad.

No sé qué pasará. No sé si levantaremos la segunda estrella o si el fútbol volverá a ser cruel. Pero sí sé una cosa. Dentro de un tiempo recordaré perfectamente cómo me hizo sentir esta Selección. Y eso ya no nos lo puede quitar nadie.

Ahora solo queda un último paso. El más difícil. El que separa los buenos recuerdos de la eternidad.

Porque Luis tenía razón.

Del subcampeón no se acuerda nadie.

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