Argentina vuelve a estar entre las cuatro mejores selecciones del mundo tras eliminar a Suiza, pero como viene ocurriendo durante este Mundial, la polémica vuelve a acompañar a la vigente campeona. La albiceleste se enfrentará a Inglaterra el próximo miércoles después de superar en la prórroga a una selección suiza que le puso las cosas muy difíciles. Sin embargo, más allá del resultado, vuelve a aparecer una pregunta que lleva semanas sobre la mesa: ¿está Argentina siendo beneficiada durante este torneo?
Desde la fase de grupos ya se podía observar una tendencia clara: la dependencia absoluta de Leo Messi. El capitán argentino ha sido el líder ofensivo, el creador de juego y el futbolista encargado de resolver los momentos complicados. En el estreno ante Argelia firmó un triplete, contra Austria volvió a marcar dos goles y cerró la fase de grupos dejando su sello ante Jordania. Argentina avanzaba con comodidad, pero con una realidad evidente: cuando Messi aparece, todo parece más sencillo.
Las dudas llegaron en las eliminatorias. El cruce de dieciseisavos ante Cabo Verde, una de las sorpresas del campeonato, fue mucho más complicado de lo esperado. La selección africana llevó el partido hasta la prórroga y puso contra las cuerdas a una Argentina que necesitó un gol en propia puerta en el minuto 111 para seguir viva.
En octavos esperaba Egipto, otro rival inesperado después de que Turquía no lograse superar la fase de grupos. Argentina volvió a sufrir. Los egipcios dominaron durante muchos minutos y se adelantaron en el marcador. Un gol anulado por el VAR generó polémica, aunque Egipto consiguió marcar de nuevo y poner el 2-0. La respuesta argentina volvió a tener el mismo protagonista: Messi. El delantero asistió en el primer gol y marcó el segundo para empatar antes de que Enzo Fernández completase la remontada en el minuto 93.
En cuartos llegó Suiza, un equipo que planteó un partido incómodo y que consiguió igualar el encuentro después del gol inicial de Mac Allister. Todo cambió en el minuto 69 con una de las acciones más discutidas del Mundial. Embolo cayó ante Paredes en una jugada en la que el árbitro señaló falta y amonestó al argentino, pero el VAR intervino para revisar la acción. Tras comprobar que podía existir simulación del jugador suizo, el colegiado mostró la segunda amarilla y dejó a Suiza con diez jugadores. Argentina terminó imponiéndose en la prórroga, con goles de Julián Álvarez y Lautaro Martínez, pero la sensación de polémica volvió a aparecer.
Cruces aleatorios y decisiones arbitrales
Ahora bien, hay una parte del debate que debe analizarse con calma. Argentina no tiene la culpa de que Uruguay quedase eliminado en la fase de grupos, de que Turquía fuese una de las grandes decepciones del torneo o de que Colombia cayese ante Suiza en la tanda de penaltis. La selección de Scaloni no decide quién aparece en su camino ni qué equipos quedan fuera antes de enfrentarse a ellos.
Ese argumento no puede utilizarse para restar mérito a Argentina. La albiceleste ha ganado sus partidos y está en semifinales porque ha cumplido con su obligación. No existe ninguna responsabilidad de la selección argentina sobre un cuadro que se ha ido modificando con los resultados de los demás equipos.
La verdadera cuestión aparece cuando hablamos de las decisiones arbitrales y de la sensación de favoritismo que se ha instalado alrededor del torneo. Las acciones polémicas, especialmente en las eliminatorias, han alimentado una sospecha que va más allá de un partido concreto: la sensación de que Argentina puede estar recibiendo un trato diferente.
A esto se suman algunos gestos y declaraciones procedentes de las altas esferas del fútbol internacional. La figura de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, también ha generado debate por su relación pública con Messi y sus constantes muestras de admiración hacia el futbolista argentino. Además, decisiones institucionales tomadas durante el torneo, como ciertos indultos o cambios de criterio tras llamadas externas, han servido para aumentar todavía más las dudas entre los aficionados.
La cuestión no es afirmar que Argentina juega con ventaja o que todos sus triunfos están condicionados por los árbitros. La realidad es que cuenta con Messi, un futbolista capaz de cambiar partidos por sí solo, y con una selección que ha sabido competir en los momentos decisivos.
Pero el debate que existe en este Mundial no es únicamente futbolístico. La pregunta que muchos aficionados se hacen es si todos los equipos están compitiendo bajo las mismas reglas o si Argentina parece destinada a levantar la Copa del Mundo en Nueva York.
Porque una cosa es que Argentina merezca estar donde está. Sus resultados dicen que sí. La otra es que el resto de selecciones sientan que han tenido exactamente las mismas oportunidades para impedirlo.






