España volvió a ganar. Y lo hizo con un 3-1 ante la República Checa que permite a la selección de Luis de la Fuente seguir con paso firme en esta Nations League. Tres partidos, tres victorias y una nueva noche en la que la campeona del mundo volvió a demostrar que tiene recursos de sobra para sacar adelante los partidos. Pero esta vez hubo algo diferente. El marcador puede invitar al optimismo, pero los 90 minutos dejaron una lectura mucho más profunda. España fue superior durante buena parte del encuentro, especialmente en una primera mitad en la que llegó a ponerse 2-0, pero tras el descanso perdió el control y permitió que la República Checa creyera en la remontada.
Además, la noche tenía un componente especial: el regreso de Santi Denia. El actual seleccionador checo se reencontraba con España después de tantos años formando parte del cuerpo técnico de la selección y tras haber sido uno de los hombres importantes del fútbol español en los últimos años. Esta vez, sin embargo, estaba en el otro banquillo.
Lamine vuelve a aparecer cuando España lo necesita
España tardó solamente seis minutos en encontrar el camino hacia el gol. Y, como viene siendo habitual, apareció Lamine Yamal. El de Rocfonda volvió a demostrar que su relación con el gol con la camiseta de la selección sigue creciendo. Ya no sorprende únicamente por su capacidad para desequilibrar, asistir o generar peligro: también está afinando cada vez más su instinto goleador.
El 1-0 permitió a España jugar con más tranquilidad. El balón seguía pasando por los pies de los de De la Fuente, y la República Checa tenía dificultades para encontrar la manera de incomodar a una selección española que parecía tener el partido bajo control. Y entonces apareció Rodri. En el minuto 30, el centrocampista puso el 2-0 y convirtió la sensación de dominio en una ventaja que parecía encaminar definitivamente el encuentro. España estaba cómoda, encontraba espacios y daba la impresión de que la noche podía convertirse en otra exhibición similar a la protagonizada días atrás frente a Croacia. Pero el fútbol rara vez permite que todo sea tan sencillo.
🤯 𝙉𝙤 𝙚𝙨 𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙩𝙚 𝙢𝙪𝙣𝙙𝙤.
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Lamine Yamal y sus genialidades. Hoy, en el minuto 5.
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Una segunda parte que cambió completamente el guion
El problema llegó después del descanso. La selección bajó varios metros, perdió fluidez y dejó de dominar el encuentro con la misma autoridad. La República Checa comenzó a encontrar espacios y, sobre todo, empezó a creer. Lo que durante la primera mitad parecía una misión casi imposible comenzó a convertirse en una posibilidad real. Los checos recortaron distancias y tuvieron oportunidades para meterse completamente en el partido. Incluso llegaron a celebrar un tanto que habría supuesto el empate, pero la acción quedó invalidada por una falta sobre Le Normand. Una decisión muy protestada por los jugadores checos y también por el propio Santi Denia.
Ahí España recibió un aviso que no puede pasar por alto. Porque más allá de que la jugada terminara anulada, la selección permitió que su rival llegara con demasiada facilidad a zonas peligrosas. El problema no estaba en el resultado, sino en la sensación que transmitía el equipo durante esos minutos. La Roja de la primera parte había desaparecido.
Krejci dejó a los checos sin su última oportunidad
El combinado checo siguió insistiendo. España necesitaba recuperar el balón y, sobre todo, volver a sentirse dueña del partido. El encuentro entró entonces en una fase de máxima tensión hasta que los checos se quedaron con diez jugadores. Krejci vio la segunda amarilla y dejó a su equipo en inferioridad numérica en el tramo decisivo. Fue el punto de inflexión definitivo. Con un jugador más, España recuperó progresivamente el control del balón y volvió a instalarse en campo contrario. Ya no había necesidad de correr detrás del partido: tocaba gestionar los últimos minutos y evitar cualquier susto.
Y ahí apareció la sentencia. Cuando apenas quedaban minutos para que terminara el tiempo reglamentario, Víctor Muñoz condujo una contra y encontró a Mikel Merino con un pase atrás. El centrocampista no perdonó y colocó el 3-1 que terminó por cerrar definitivamente la noche. El resultado volvía a poner las cosas en su sitio, pero también dejaba una conclusión evidente: España había sufrido mucho más de lo que podía hacer pensar el marcador.
Se salva España.
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El árbitro señaló falta sobre Le Normand en esta acción que terminó en gol. #NationsRTVE
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Tres victorias, pero también varias cosas que corregir
España suma ya tres victorias en esta Nations League y mantiene su espectacular racha de partidos oficiales sin perder. El triunfo ante la República Checa permite a la selección seguir arriba del grupo y confirma que el equipo de Luis de la Fuente continúa siendo tremendamente competitivo. Pero precisamente por eso, este partido también debe servir como advertencia. Porque ganar cuando las cosas no salen perfectas también es una virtud. Y España lo hizo. Sin embargo, el segundo tiempo mostró algunos problemas que frente a rivales de mayor nivel podrían tener consecuencias mucho más importantes.
La presión perdió intensidad, aparecieron espacios entre líneas y el equipo dejó de controlar el encuentro como lo había hecho durante los primeros 45 minutos. Después de lo visto ante Croacia, donde España ofreció una imagen dominante, el choque ante la República Checa recordó que todavía hay aspectos por pulir. Y quizá esa sea la gran noticia de la noche. España gana, sigue invicta y mantiene su pleno de victorias. Lamine continúa creciendo como goleador, Rodri volvió a marcar y Merino apareció para cerrar el partido. Pero el 3-1 no debe esconder los minutos de sufrimiento. Porque si algo ha demostrado esta selección durante los últimos años es que su techo está muy alto. Y para volver a llegar hasta allí, todavía quedan detalles por corregir.






