El efecto Isco

Desde que Isco se lesionó con Amrabat en aquel fatídico partido de Europa League ante el Utrecht, el Betis no ha sido el mismo equipo que por entonces.

Cuando faltaban ideas para conseguir una victoria en un partido que se complicaba, se echaba de menos a Isco para que colocara centros y pases imposibles con los que poner el gol que daba al Betis como ganador de ese encuentro.

Después de más de 100 días, el malagueño volvió a jugar un partido de LaLiga. Y lo hizo para destacar un encuentro que se le había complicado al Real Betis en Montilivi.

Tras el penalti penalti de Ruibal, el Betis pre-Isco lo habría tenido muy difícil. El Girona estaba jugando muy bien y parecía complicado marcar el 2-3. Pero Isco, que entró en el minuto 75, dio un pase mágico a Abde, para que la jugada acabara en gol de Rodrigo Riquelme y pusiera el 2-3 final.

También ocurrió esto en el partido de este viernes entre el Real Betis y el Real Madrid, en el que un Betis dominador no era capaz de crear más peligro que tiros desde fuera del área o muy bloqueados por los defensas blancos.

Pero de nuevo, con la entrada de Isco en el 73, el Betis se reactivó y consiguió, en el último minuto, marcar el gol del empate ante un Real Madrid que se estaba jugando seguir vivo en la lucha por La Liga.

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