José Bordalás, 350 partidos haciendo historia en el Getafe CF

Hay entrenadores que pasan por un club y otros que terminan convirtiéndose en parte de su historia. José Bordalás pertenece al segundo grupo. El técnico alicantino ha alcanzado los 350 partidos al frente del Getafe CF, una cifra que va mucho más allá de los números y que refleja una década marcada por el esfuerzo, la ambición y una identidad futbolística inconfundible. Desde aquel equipo que luchaba por salir de los puestos de descenso en Segunda División hasta las inolvidables noches europeas, Bordalás ha conseguido que el Getafe sea mucho más que un rival incómodo: un equipo con personalidad propia.

Para entender lo que significan estos 350 encuentros hay que viajar hasta septiembre de 2016. El Getafe atravesaba uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Tras perder la categoría, el conjunto azulón no encontraba el rumbo en Segunda División y ocupaba puestos de descenso cuando la entidad decidió confiar en José Bordalás. Lo que parecía una apuesta arriesgada terminó convirtiéndose en una de las decisiones más importantes de la historia del club. El entrenador debutó el 2 de octubre de 2016 ante el Tenerife, en un encuentro que terminó sin goles. Aquel empate fue el comienzo de una transformación que pocos podían imaginar.

Con trabajo, exigencia y una mentalidad competitiva que pronto se trasladó al vestuario, Bordalás consiguió cambiar la dinámica del equipo. El Getafe pasó de mirar con preocupación hacia la zona baja a pelear por regresar a la máxima categoría. El premio llegó al final de aquella temporada. Después de superar las eliminatorias de ascenso, el conjunto azulón regresó a Primera División apenas un año después de su descenso. Lo que comenzó como una operación de rescate se había convertido en el primer gran capítulo de una historia que todavía tenía mucho que contar.

Si el ascenso fue importante, lo que vino después terminó de consolidar la figura de Bordalás. En su primera temporada en Primera División, el Getafe sorprendió con un octavo puesto que confirmó que el equipo no había regresado únicamente para sobrevivir. Sin embargo, la temporada 2018/19 fue la que elevó definitivamente al Getafe a otra dimensión. Con una plantilla que competía al límite de sus posibilidades y una idea de juego perfectamente reconocible, los azulones protagonizaron una campaña extraordinaria.

El equipo llegó a pelear por una plaza en la Champions y terminó en una histórica quinta posición, logrando la clasificación para la Europa League. El Coliseum pasó de celebrar un ascenso a soñar con enfrentarse a algunos de los grandes clubes del continente. Aquella etapa dejó momentos difíciles de olvidar. El Getafe demostró que podía competir contra rivales con presupuestos muy superiores, apoyándose en la intensidad, la organización defensiva y el compromiso colectivo. Bordalás había conseguido algo que parecía impensable cuando llegó: transformar a un equipo en dificultades en un aspirante a competir en Europa. Y lo hizo sin renunciar a una filosofía que, con el paso de los años, terminaría convirtiéndose en su principal seña de identidad.

Hablar de José Bordalás es hablar inevitablemente del denominado ‘bordalismo‘. Un estilo que despierta opiniones enfrentadas, pero que nadie puede negar que ha dejado una huella profunda en el fútbol español. Intensidad, sacrificio, solidaridad y competitividad son algunos de los conceptos que mejor definen a sus equipos. Para el técnico alicantino, cada balón dividido importa, cada duelo cuenta y ningún partido se da por perdido antes del pitido final. Su manera de entender el juego ha generado críticas entre quienes consideran que sus equipos llevan la exigencia física y las interrupciones demasiado lejos. Sin embargo, también ha recibido elogios por su capacidad para sacar rendimiento de plantillas con recursos limitados y convertirlas en conjuntos difíciles de superar.

Pero el legado de Bordalás no se explica únicamente desde la pizarra. Su carácter, sus celebraciones, su intensidad en la banda y su conexión con la afición han terminado formando parte del día a día del Getafe. Después de abandonar el club en 2021 y pasar por el Valencia, el entrenador regresó al Coliseum en abril de 2023 para afrontar otra situación complicada. El equipo necesitaba reaccionar y volvió a recurrir al hombre que ya había cambiado su destino años atrás. Su segunda etapa confirmó que la relación entre Bordalás y el Getafe iba mucho más allá de los resultados. El entrenador volvió a asumir la responsabilidad de mantener al conjunto azulón en la élite, demostrando que su historia con el club todavía estaba lejos de terminar.

Alcanzar los 350 partidos en un mismo banquillo representa un logro especialmente significativo en un fútbol donde la paciencia con los entrenadores parece cada vez menor. Para Bordalás, además, supone una oportunidad de mirar atrás y comprobar todo lo que ha construido desde su llegada. El técnico alcanzó esta cifra frente al Celta de Vigo, sumando un nuevo capítulo a una trayectoria que el propio Getafe quiso reconocer públicamente. Un ascenso, la mejor clasificación liguera de la historia del club, una participación europea y numerosas batallas por la permanencia forman parte de un recorrido que ha convertido al alicantino en una figura imprescindible para comprender la evolución reciente de la entidad. Su influencia también queda reflejada en los registros históricos. Bordalás se convirtió en el primer entrenador del Getafe en alcanzar las 100 victorias en Primera División y en el técnico con más encuentros dirigidos en la historia del club, según destacó la propia entidad al celebrar otro de sus hitos.

Sin embargo, su mayor éxito quizá no pueda medirse en victorias, empates o derrotas. Bordalás ha conseguido que el Getafe tenga una identidad reconocible, una forma de competir que sus aficionados sienten como propia y que sus rivales conocen perfectamente. Hay temporadas de sufrimiento, celebraciones inolvidables, noches europeas, decisiones difíciles y una afición que ha visto cómo su equipo era capaz de desafiar cualquier pronóstico. El fútbol cambia constantemente. Cambian los jugadores, los objetivos, las plantillas e incluso las expectativas. Pero hay algo que ha permanecido prácticamente intacto durante esta historia: la ambición de José Bordalás por hacer competitivo al Getafe en cualquier escenario. Porque algunos entrenadores son recordados por los títulos que ganaron. Otros, por los equipos que construyeron. José Bordalás será recordado por haber conseguido que el Getafe creyera que podía competir contra cualquiera. Y esa es una historia que todavía no ha escrito su última página.

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